Del maíz azul a la proteína hidrolizada: la experiencia de asociarse para generar innovación

El Grupo Harmony se encuentra trabajando en varios proyectos relacionados a la industria de la alimentación. Su fundador cuenta el secreto detrás de la innovación.

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Del maíz azul a la proteína hidrolizada: la experiencia de asociarse para generar innovación
02deJuniode2020a las07:00

Héctor Guardia, fundador del Grupo Harmony, contó durante una Jornada de Actualización Técnica (JAT) del Área Empresa de CREA la estrategia para transformarse en una compañía de innovación.

El Grupo fue fundado en el año 1990 con el objetivo de proveer saborizantes e ingredientes funcionales a la industria alimenticia y farmacéutica. Actualmente tiene presencia en 12 países y está formado por cuatro empresas: Pampa Trade en Argentina, Pampa Creations en Brasil y dos marcas de productos de consumo masivo (Wakas Gluten Free y Marloms).

Guardia relató cómo, a través de la asociación con un empleado destacado –Juan Cruz Valenzuela, actual director de Nuevos Negocios de la compañía– logró expandir el potencial del Grupo.

"Profesionalizamos la empresa y fui reemplazado por un equipo. La Gerencia General quedo en manos de mi hijo porque así lo propuso el equipo, sino hubiera sido otro. En mi nuevo rol de director me di cuenta de que el mundo estaba cambiando y que la única respuesta para que una empresa no se vuelva obsoleta era la innovación”, señaló Guardia.

"Somos una comunidad de cooperación mutua  con nuestro microbioma y sistemas abiertos, constantemente intercambiamos con el afuera. Tomando ese ejemplo de lo que somos comenzó el proceso de asociación", relató el fundador del Grupo Harmony y agregó que como emprendedor había creado una estructura en donde todo se relaciona con el centro: "Esa idea tiene que desaparecer en un momento".

"Mi foco pasó a estar en la estrategia", agregó y explicó que pasó a estar "más conectado con la innovación. Guardia destacó que "la empresa puede hacer innovación porque hay otra parte que sostiene los negocios tradicionales",

Cuando la empresa comenzó a apostar a la innovación se encontró con que la capacidad de investigación de una pyme es limitada. En este sentido, decidió ver adónde se hacía la innovación en Argentina.

A partir de esa iniciativa, se generaron vínculos con investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de diferentes centros universitarios que permitieron desarrollar ingredientes innovadores.

También comenzaron a establecer asociaciones con referentes en distintos países de Latinoamérica para desarrollar nuevas unidades de negocios.

Ver también: Biotecnología: proyectos argentinos que pueden cambiar la forma de producir

"Se aceleró el proceso creativo"

Juan Cruz Valenzuela, actual director de Nuevos Negocios, contó que su principal objetivo es "aterrizar" los distintos proyectos y oportunidades que aparecen en la industria de los alimentos.

"Tenemos un espíritu asociativo muy abierto. Sumar socios te permite trabajar en temas que vos no conocés y que pueden aportar lo que está faltando", comentó Valenzuela. En este sentido, establecieron lazos con empresas de México y Brasil para desembarcar en otros países.

Por otro lado, el salto hacia el consumo masivo nació por la compra de una empresa que tenía buena distribución. "Entramos en el mercado de consumo, pero sin competir con nuestros clientes. Arrancamos con productos libres de gluten (Wakas) y con pop corn (Marloms)". Siempre tomando como base el apalancamiento que permite asociarse a otros jugadores.

Valenzuela adelantó que están desarrollando en el país el maíz azul junto a un socio CREA con el propósito de elaborar fideos a partir del mismo. "Se sembraron pocas hectáreas y se están haciendo pruebas".

También hicieron el contacto con un productor salteño de porotos alubia que exporta, pero que tiene la idea de avanzar en el agregado de valor. En este sentido, se generó el vínculo entre el productor y eI NTI para comenzar a trabajar sobre la posibilidad de hacer pasta de alubia para exportar.

Otro ejemplo es el de una proteína hidrolizada: "Un cliente le pide a un vendedor nuestro si lo podíamos desarrollar el producto que hasta ahora importa".

"Argentina importa laminado de manzana y pera de Europa, lo que nos parece un absurdo, por lo que comenzamos a gestionar la posibilidad de desarrollar ese insumo en el país", añadió Guardia al contar sobre otro de los proyectos que comenzaron a trabajar junto al INTI.

El objetivo es aprovechar los residuos agroindustriales, que en muchos casos se pierden y que son una fuente importante de nutrientes. Además, buscan montar una planta de biotecnología para canalizar las distintas iniciativas.

"En un viaje a Mendoza hice el contacto para trabajar sobre el topinambur, una planta de la familia de los girasoles de la que se puede hacer harina apta para diabéticos por el tipo de azúcar que tiene (inulina) y que además es gluten free", comenta Guardia y agrega: "Cuando te ponés a investigar se abren horizontes".

El empresario concluyó que parte del equipo de trabajo dedica buena parte de su tiempo al desarrollo de innovaciones y que ese camino, una vez iniciado, “es contagioso” porque a través del mismo se multiplican las relaciones multidisciplinarias y las oportunidades de negocios

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