El contrato de trabajo agrario y la transferencia del establecimiento

Si bien la Ley 26.726 no contiene directivas específicas, el contrato de trabajo continuará con el sucesor. El nuevo titular adquirirá todas las obligaciones emergentes del contrato de trabajo que el transmitente tuviera con el trabajador. En esta nota de Arizmendi te contamos todos los detalles.

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El contrato de trabajo agrario y la transferencia del establecimiento
15deEnerode2021a las17:39

1.  Nociones introductorias

Si bien la Ley 26.726 de Régimen de Trabajo Agrario no contiene directivas específicas sobre el tema en comentario, la novación del contrato de trabajo causado por el cambio del empleador titular del establecimiento es regulado en el  Art. 225 de la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo que dice textualmente “En caso de transferencia por cualquier título del establecimiento, pasarán al sucesor o adquirente todas las obligaciones emergentes del contrato de trabajo que el transmitente tuviera con el trabajador al tiempo de la transferencia, aun aquellos que se originen con motivo de la misma. El contrato de trabajo, en tales casos, continuará con el sucesor o adquirente, y el trabajador conservará la antigüedad adquirida con el transmitente y los derechos que de ella se deriven”.

La definición legal de “establecimiento”, que según el Art. 6º de la LCT es “la unidad técnica o de ejecución destinada al logro de los fines de la empresa a través de una o más explotaciones” debe distinguirse cuidadosamente de la prevista para la "empresa" en el Art. 5 de la misma ley a la que conceptúa como "la organización instrumental de medios personales, materiales e inmateriales, ordenados bajo una dirección para el logro de fines económicos o benéficos". Por ello, si bien puede ocurrir que la empresa posea un único establecimiento, también es factible que tenga varios siendo cada uno de ellos “una parte” de la empresa que tenga la autonomía técnica suficiente para cumplir los fines de aquella (peje: un tambo, un campo destinado a la explotación agraria o ganadera o ambas, entre otras). 

Será importante a la hora de perfilar con precisión la noción anterior, considerar la regulación específica de contratos agrarios temporales, vinculados en su duración a los ciclos naturales de explotación, como es el caso, por ejemplo, del arrendamiento rural. 

Por supuesto que en las líneas anteriores nos limitamos a llamar la atención sobre las figuras contractuales específicas cuyas características pueden incidir en el tema en comentario. Pero también, desde luego habrá situaciones de carácter general que implican esa transferencia de titularidad. A título ejemplificativo, encuadran situaciones como la venta, cesión, donación, sucesión por causa de muerte del titular, fusión y escisión de sociedades, entre otras.

2.     Efectos de la transferencia del establecimiento sobre el contrato de trabajo

La transferencia del establecimiento implica la de las obligaciones inherentes a los contratos de trabajo del personal que pasan del transmitente del establecimiento al adquirente.

Los trabajadores que integran la dotación del personal que se desempeña en el establecimiento son terceros ajenos al negocio jurídico o a la situación de hecho causante de la transferencia, por lo que ésta no puede serles opuesta, continuando, como decíamos, la relación de trabajo con el nuevo empleador en idénticos términos que los existentes con el anterior.

Para garantizar el cumplimiento de esa regla protectoria de los créditos del trabajador el Art. 228 de la LCT prescribe que “El transmitente y el adquirente de un establecimiento serán solidariamente responsables respecto de las obligaciones emergentes del contrato de trabajo existentes a la época de la transmisión y que afectaren a aquél”.

Respecto de esa responsabilidad solidaria y de la continuidad del contrato de trabajo se derivan las siguientes reglas, explica el Dr. Julio Mirasson, especialista laboral de Arizmendi, aplicables en todo a la relación laboral agraria:

1) Es ineficaz -es decir, no se puede oponer a los trabajadores- el acuerdo entre el transmitente del establecimiento y el adquirente que condicione la incorporación de aquellos a órdenes del último, a la renuncia previa al empleo, con la finalidad de eliminar la antigüedad anterior (CNAT, Sala I, 30/11/1983, LT XXXII-372, No 19).

2) La referencia a las “obligaciones…. existentes a la época de la transmisión” fue precisada en su alcance en el fallo plenario de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dictado en la causa “Baglieri, Osvaldo D. C. Nemec, Francisco y Cía. S.R.L” del 08/08/1997.  El tribunal resolvió que “El adquirente de un establecimiento en las condiciones previstas en el art. 228 de la Ley de Contrato de Trabajo es responsable por las obligaciones del transmitente derivadas de relaciones laborales extinguidas con anterioridad a la transmisión”.  Esto último significa que, aun cuando las relaciones laborales se hubieran extinguido antes de la transferencia, si el transmitente no canceló la totalidad de sus obligaciones, el adquirente es responsable solidario por su cumplimiento. 

3) El ingreso de un trabajador a órdenes de una empresa continuadora de otra, que fue anteriormente empleadora de aquel, se halla encuadrada en el Art. 225 de la LCT, por lo que para el cómputo de la antigüedad corresponde adicionar los años de servicios en cada una de ellas (Id, Sala III, 7/6/1984, DT, 1984-B-1607).

4) Finalmente cabe tener presente que el Art. 226 de la LCT dispone que “El trabajador podrá considerar extinguido el contrato de trabajo si con motivo de la transferencia del establecimiento, se le infiriera un perjuicio que, apreciado con el criterio del artículo 242, justificare el acto de denuncia. A tal objeto se ponderarán especialmente los casos en que, por razón de la transferencia, se cambia el objeto de la explotación, se alteran las funciones, cargo o empleo, o si mediare una separación entre diversas secciones dependencias o sucursales de la empresa, de modo que se derive de ello disminución de la responsabilidad patrimonial del empleador”.

Esta norma marca una clara diferencia con la cesión de personal sin transferencia de establecimiento, para cuya validez, el Art. 229 de la LCT exige "la aceptación expresa y por escrito del trabajador". En cambio, el Art. 226 de la LCT sólo abre al trabajador la posibilidad de denunciar el contrato de trabajo considerándose despedido si entiende -y demuestra- que se le infiere un perjuicio que no consiente proseguir laborando con el nuevo empleador.

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