Cuáles son los cortes de carne incluidos en el acuerdo de precios con los frigoríficos

El Gobierno anunciará esta tarde un acuerdo para impulsar cortes populares de manera "representativa". Se espera que incluya tira de asado, vacío, matambre, tapa de asado, cuadrada/bola de lomo, carnaza, falda y roastbeef.

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25deEnerode2021a las15:43

El Gobierno anunciaría esta tarde el acuerdo con frigoríficos exportadores para que la carne llegue con un precio rebajado de alrededor del 30% a las góndolas. Las negociaciones tendrían como objetivo ponerle un freno a la tendencia alcista de la carne, sobre todo desde las fiestas, cuando se lanzó la última medida para atenuar el impacto de la crisis económica en un año marcado por la pandemia y la estanflación recesiva.

Los cortes previstos en el anuncio serían aquellos denominados "populares" o para asar cuyos valores actuales, algunos superan con holgadez los $500 por kilo: tira de asado ($560), vacío ($625), matambre ($633), tapa de asado ($531), cuadrada/bola de lomo ($561), carnaza ($414), falda ($327) y roastbeef ($452).

El acuerdo alcanzaría a más de 1000 bocas de expendio de supermercados y carnicerías de manera "representativa", en todo el país y la oferta sería válida en uno de cada tres días de cada mes.

Quien lidera las negociaciones es el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, ya que desde su cartera los frigoríficos articulan con la Secretaría de Comercio Interior. Según explicó el funcionario el fin de semana a medios radiales, las subas tendrían su explicación "en los aumentos en los precios internacionales".

Al listado de cortes promocionales se suman los que ya se encuentran dentro del listado de "Precios Cuidados" como el espinazo y la picada común.

Ver también: Carne: qué cortes fueron los que más aumentaron en 2020

De acuerdo a los datos oficiales medidos por el INDEC, el IPC (Índice de Precios al Consumidor) trepó en diciembre al 4%, el nivel más alto de 2020, cerrando el año con una inflación acumulada del 36,1% anual. Dentro de los ítems que componen el rubro ‘Alimentos y Bebidas no alcohólicas’, la carne y sus derivados finalizaron el año con un alza del 57,6%, lo que significa más de 20 puntos por encima de la inflación general.

En efecto, el aumento registrado durante de diciembre adicionó unos 15,5% puntos al acumulado anual, cuadruplicando el IPC general de ese mes, aseguran desde ROSGAN. Es así como, dentro de este ítem, el precio de la carne vacuna se convirtió en una de las principales preocupaciones del Gobierno que lo llevaron a diferentes intentos de intervención bajo la concepción de ser uno de los componentes más sensibles al momento de medir la inflación.

Sin dudas, tanto 2019 como -en especial- el 2020 han sido ciclos de recomposición del precio de la carne, donde los incrementos anuales claramente han superado el aumento general de precios, medido a través del IPC. Sin embargo, estas recomposiciones suceden luego de tres años de precios retrasados -2016 a 2018- período durante el cual los mostradores no lograban acompañar el aumento inflacionario, acumulando retrasos de más 40 puntos.

Pero nada de esto sorprende dado que este tipo de ajustes cíclicos o escalonados resulta habitual en la carne, presentando períodos de retrasos pronunciados, seguidos de ajustes muy significativos que, una vez encontrado el techo impuesto por el consumidor, vuelven a estancarse, generando nuevos retrasos.  Basta con observar el patrón que reflejan estas correcciones de precios en los últimos 10 años (gráfico adjunto). Con anterioridad a los ajustes vistos durante 2019 y 2020, la curva marca otra escalada durante los años 2013 a 2015, como respuesta a un retraso acumulado de más de 20 puntos en los años previos.

Sin embargo, más allá este patrón de ajuste, no existe una correlación definida entre las variaciones del precio de la carne y el efecto inflacionario, al menos en los últimos 10 años analizados. 

El informe asegura que si medimos el gasto promedio en carne vacuna a finales de 2011, con un consumo medio per cápita de 56 kg/año, tenemos que cada argentino destinaba cerca de $1.800 al año, a valores corrientes. Sobre un ingreso medio anual equivalente a $43.150, en promedio, se destinaba un 4,2% del ingreso total al consumo de carne vacuna. Diez años después, con 6kg menos de consumo per cápita, este gasto promedio en carne vacuna asciende a $26.670, considerando valores a diciembre. Es decir, sobre un ingreso medio estimado en $37.600 -asumiendo ajuste equivalente a inflación-, la proporción de ingreso destinado al consumo asciende hoy al 5,5% del presupuesto total.

Es decir, el mismo consumidor regula sus prioridades. Sin embargo, en el caso particular del año 2020, el hecho que el gasto en carne vacuna ocupe una mayor proporción del presupuesto per cápita, no solo responde a un aumento de precios sino principalmente a una redistribución del gasto de los hogares, en un contexto de pandemia donde otros gastos como recreación o esparcimiento se vieron reducidos.

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