Agropecuario: la curiosa historia detrás del Grobocopatel “enfermo del fútbol”

"Si me hubiese asesorado, no lo hubiese fundado", reconoce el mentor del "sojero", club con una intensa relación con el agro

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Agropecuario: la curiosa historia detrás del Grobocopatel “enfermo del fútbol”
10deMayode2021a las11:40

“El sojero”. Así es como se conoce a Agropecuario, el club de fútbol que disputa la Primera Nacional con el sueño de dar pelea en un futuro en la máxima categoría. Fue fundado por Bernardo Grobocopatel, un “enfermo” del fútbol como él se califica, ayudado por fondos de sus compañías del sector agrícola allá por 2011. Es así como el apodo y nombre del club no son ajenos a la actividad, aunque al empresario le hace ruido que se lo relacione particularmente con la soja solo por ser el primo hermano y ahijado de Gustavo Grobocopatel.  

“Lo que más produzco es trigo y maíz; la soja es lo que menos produzco, pero le dicen el equipo del rey de la soja y yo no llego ni a príncipe”, dice. El rey de la soja, en realidad, es Gustavo, que apenas se cruzó un par de veces por la cancha cuando jugaron contra Argentinos. Hace nueve años, cuando Bernardo habló de sus deseos de crear el club de fútbol de sus sueños solo recibió el apoyo de dos o tres personas de su familia y aunque reconoce que no ha sido fácil empezar de cero, el club y el fútbol en sí son sus cable a tierra. 

Agropecuario: los orígenes

“Soy un enfermo del fútbol; me encanta, pero si me hubiese asesorado no lo hubiese fundado'', reconoce entre risas sobre el rol que le ha tocado asumir en estos 10 años. En este tiempo Bernardo logró una sinergia perfecta entre sus empresas agropecuarias y el recién nacido club de sus amores. Desde el momento cero, en el que levantaron los cimientos de la cancha que lleva el nombre de su abuela, Ofelia Rosenzuaig, cuya capacidad es de 12 mil personas logró apoyarse en los empleados administrativos, amigos productores con maquinaria agrícola para innovar las canchas y llevar las cuentas de la institución deportiva.

“Me tomó un segundo pensar en el nombre del club porque era lo que me identificaba, a lo que me dedicaba y me dedico, que es a la actividad agropecuaria. Me tomó más tiempo ver que no había otros nombres similares, pero me pareció adecuado. Empezamos todo muy de abajo en un momento muy vertiginoso. Invertimos mucho en infraestructura. Salió mucha plata del agro, muchos meses tuve que poner dinero, algunos meses se sigue poniendo”, afirma. Si bien, hay meses que el club se vuelve autosustentable por la publicidad y la venta de jugadores, la actividad económica del empresario le permite tener estabilidad y hoy están “sin deudas”. 

Bernardo relata que sus amigos productores ayudan cada tanto con los tractores y disco a reparar y armar las canchas alternativas para las divisiones inferiores y lo que se necesite en la institución. Además, parte del personal administrativo de las empresas del agro también colaboran con la administración del club. “No tengo clara la plata invertida (proveniente del agro) hasta ahora en el club, pero la cancha va a quedar para la gente. No sé si es un gasto, pero quiero dejar algo para la ciudad, en los campos donde yo nací y que me dieron tanto. Es una devolución para el lugar y la gente”, explica el oriundo de Carlos Casares que inició su sueño a los 39 años, hoy tiene 48. 

Antes de empezar la “locura” de su propio club, quería gerenciar una institución deportiva, pero sabía que al aterrizar en alguno cuyos cimientos ya tuviesen sus años, no iba a poder poner su propia impronta e iba a estar sujeto a resultados. “En agosto vamos a cumplir 10 años de la fundación del club. Lo que no nos esperábamos tan rápido era el ascenso, jugar en un estadio mundialista, ya eso solo es un orgullo”, extiende.

El crecimiento acelerado de Agropecuario

Allá por 2011, Agropecuario empezó a jugar en la liga de Casares; en 2016 disputó el torneo Federal B que seis meses después le dio un pase al Federal A. Ahora, pelea en la Primera Nacional, a donde llegaron después de 11 meses de trabajo.

Hoy Agropecuario tiene una pensión para 60 chicos de las divisiones inferiores y un equipo de fútbol femenino que se consagró campeón en la zona de Casares. Además, el club mantiene 40 casas alquiladas para el personal, jugadores y cuerpo técnico en la zona, lo que genera otro movimiento en la economía local.

“Lo que te hace importante en un club es el compromiso con que tomes las cosas, la actitud. Si quiere venir Messi lo estamos esperando. Si se tiene aptitud y actitud llegas a cualquier lado. El alma o las cosas como se las toma uno, para mí es eso, si lo hacés con ganas de crecer, de hacer algo”, razona. En un top ten personal, dice que de fútbol ha aprendido solo un 2 sobre una puntuación de 10 que él mismo califica por todo lo que implica el fútbol. Sus tiempos se dividen entre cosechas y goles, dice: “Soy un loco, un enfermo del fútbol. Hay ganas y actitud de llegar a algo”. 

Entusiasmado con su sueño hecho realidad, se escucha que de aquel joven que huyó de Buenos Aires a Carlos Casares, porque en el campo estaban en plena siembra, solo quedan las anécdotas. Ahora Bernardo se posiciona como uno de los empresarios mejor afianzados y prometedores del sector, y Agro (el diminutivo de Agropecuario) como a él le gusta decirle, da pelea constantemente en la golpeada liga del ascenso, con la mirada fija de llegar algún día a la máxima categoría.

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