Producir en Argentina: la odisea de un joven productor para reponer la cubierta de un tractor

Para subsanar el faltante aparecen las cubiertas “recapadas”; un problema que se expande y afecta al sector agropecuario

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Producir en Argentina: la odisea de un joven productor para reponer la cubierta de un tractor
22deJuliode2021a las12:20

Un joven productor debió recorrer cientos de kilómetros para reponer una goma de un tractor que se le había roto. Sin embargo, debido al faltante en los repuestos, solo consiguió unas viejas cubiertas usadas y casi lisas. “No me puedo poner en exquisito”, explica a Agrofy News Juan Rebolini.

El ingeniero agrónomo es cuarta generación de productores agropecuarios y trabaja en el campo familiar de 6000 hectáreas, en donde hacen agricultura y ganadería, que está emplazado entre Coronel Suárez y General Lamadrid. En los últimos días su historia se viralizó luego de tuitear una foto de unas llantas desgastadas arriba de una camioneta. Según escribió en el posteo, debió realizar 150 kilómetros para “comprar cubiertas usadas porque nuevas no hay”.

Hace una semana, a Rebolini se le rompió la goma de un tractor que emplea diariamente para los trabajos ganaderos y debió apurarse para conseguir el repuesto. “Es una locura, porque hice esa cantidad de kilómetros no para comprar algo 0km, sino para unas lisas que me sacarán del apuro. Por suerte las conseguí cerquita, en Tornquist, pero se que no va a durar y que me aguantarán unos meses nomás”. Por cada goma usada debió desembolsar 65.000 pesos.

Sin embargo, no es un “contratiempo” aislado.

Faltante de neumáticos

Rebolini recuerda el momento en el que advirtió “este drama”. “En un momento rompimos la goma de un mosquito, que es un rodado muy grande y alto, y ahí notamos el faltante. Esto de las cubiertas en realidad es algo que pasa hace un año y pico, pasa que antes, cuando se te rompía una goma, buscabas y conseguías alguna. Pero ahora el rebusque se terminó”, sostiene.

El joven cuenta que luego de observar el faltante, comenzó a averiguar qué sucedía. “Llamé a fábricas y me dijeron que no tenían gomas ni para las máquinas nuevas. Es decir, uno compra un tractor 0 km y no se lo entregan porque no tienen cómo engomarlo”.

Entonces, decidió indagar en el exterior. Se contactó con gomerías de Fray Bentos y Paysandú, en Uruguay, para conocer las opciones. “La primera a la que llamé me dio un montón de opciones de marcas y estaban a la mitad de precio en dólares, en comparación a acá”, recuerda. Sin embargo, no fue posible realizar la compra. A Rebolini le sucedió lo mismo que a miles de productores: para comprar un insumo en el exterior, es necesario pedir un permiso de importación y obtener la licencia para los dólares, pero la compra no se llega a autorizar, por las restricciones en las divisas. “La importación está retringida y acá esos rodados no se fabrican”, se lamenta el joven.

Según explica, en el país vecino una cubierta cuesta 800 dólares, mientras que en la Argentina, las gomas de cosechadoras nuevas, en caso de conseguir, cuestan 500.000 pesos, pero el drama es que no se consiguen. “No es un problema de plata, porque ya pasamos esa etapa. Acá es mayor, porque hay faltante. Aunque tengas el dinero y quieras pagar lo que sea, no conseguís”, sintetiza.

Gomas “recapadas”

Para subsanar la faltante apareció una “nueva moda”, que son las “recapadas”. Hay trabajadores que se dedican a comprar gomas usadas y las venden recapadas, es decir, en el casco viejo le ponen los tacos recauchutados para restarurar. “Es una usada ‘premium’, pero sigue siendo un casco viejo reseco y se pueden cortar los alambres”, alerta Rebolini.

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Este tipo de gomas cuestan alrededor de 300.000 pesos, y para poder realizar la trasacción es necesario entregar una goma usada. “Es algo que antes no pasaba. Te exigen que entregues una usada porque no tiene cómo reponer”, expresa.

El joven se muestra preocupado. “No soy optimista, porque esto está empeorando”. Si bien Rebolini insiste en que en realidad hay faltante de varios insumos, como los fitosanitarios, considera que el tema de las cubiertas es “insólito”. “Una máquina cuesta 300.000 dólares. Se invierte mucha plata y a veces se toman créditos para hacer la compra. Pero si se te rompe una goma, que es algo normal, la máquina termina estando parada y uno sigue pagando los sueldos”, indica.

Además, la situación afecta la producción. “Tenemos máquinas paradas y llamamos a contratistas, pero a ellos les pasa lo mismo que a nosotros. Entonces, nos piden que garanticemos al menos 500 hectáreas de cosecha, porque si en el camino rompen una rueda, están sonados. O sea, hasta eso miden, porque tienen miedo que en el camino se les rompa una rueda”, describe.

En caso de continuar esta situación, Rebolini asegura que se profundizará el contrabando. “Vamos a terminar pagando una cubierta mucho más cara y a dólar blue. Uno vende a dólar oficial, más las retenciones, pero termina pagando al blue. Se encarece un montón”.

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