Un Gobierno que congela su propio poder

Se empieza a notar cómo se congelan los procesos productivos; los productos empiezan a escasear y los procesos empiezan a enfriarse

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22deOctubrede2021a las07:36

Estamos ante un gobierno congelado. Congela precios, pero también congela su poder. Se le plantan todos. Propios y ajenos. 

El último 17 de octubre, día de la ¿des?lealtad peronista, se le plantaron los propios. “Hace tiempo que veíamos que esto no iba bien. No nos escuchaban ni nos daban bolilla. Casi todo el discurso se lo voy a dedicar al Presidente”, arrancó Hebe de Bonafini. “Nos da mucha tristeza porque usted siempre se junta con los ricos, con IDEA, con los grandes empresarios, pero a nosotros no nos escucha ni nos mira”. Hubo tres actos del 17 de octubre. Si Perón viera esto se quedaría helado. Como si fuera poco, el martes, en un acto en Chubut, el Presidente vivió un momento incómodo por un reclamo del intendente de Trelew, Adrián Maderna, quien le reclamó que “la ayuda no llega” y advirtió por la falta de respuestas a la producción. La transmisión oficial de la Casa Rosada se cortó cuando decía que el escenario en Chubut “es delicado”. Un claro acto de censura que no hizo más que acrecentar el papelón. 

Pero no terminamos acá. Los empresarios también decidieron plantarse. ¿Le perdieron el miedo? No acordaron el listado de precios y el Gobierno tuvo que imponerlos en una clara señal de debilidad. Estamos más cerca de la película infantil Frozen que ante un gobierno con capacidad de reacción.   

Y así como se congelaron los precios, también se empieza a notar cómo se congelan los procesos productivos. Los productos empiezan a escasear y los procesos empiezan a enfriarse. “Estamos muy preocupados. No podes conseguir un tractor, no podes conseguir una cubierta, no podes conseguir alambre. Las fábricas necesitan componentes importados para fabricar las cubiertas o las maquinarias. Lo mismo pasa con el alambre”, dice angustiado el productor agropecuario de Salliqueló Arnoldo Mazzino. “Vos podés fabricar acá, pero si no tenés el burro de arranque no podes terminarlo. Además, corremos el riesgo de hacer peligrar la comida de la hacienda. Imaginate que el invierno del año que viene vos tenés que encerrar a las vacas con el alimento que recogiste en el verano”, explica. Varios productores señalan lo mismo. No solo son las cubiertas nuevas. “Los tacos de la cubierta que se gastan se reacondicionan. A eso se le llama el recapado. Y se vuelven a usar. Pero estamos llegando a este nivel de escasez que ni eso se puede hacer”, explica, y recuerda preocupado: “Viví esto en la híper de Alfonsín, cuando empezaba a trabajar. Pero hoy lo veo peor porque hay escasez estructural. Los tiempos de trabajo son mas rápidos y es un mecanismo de relojería que requiere de otras respuestas“. 

Por otra parte, los productores lecheros alertan que la consecuencia de todo esto traerá una baja en la producción de leche y una baja en la producción de lácteos en general. Y así la historia se volverá a repetir en la Argentina. Déjeme adivinar el futuro, querido lector. El Gobierno va a empezar a señalar al campo como responsable de la suba del precio de la leche. Otra vez. Ya lo advertimos. Las culpas se alternan entre los supermercados y el campo. No falla. 

“Los chacareros nos estamos convirtiendo en investigadores buscando una cubierta o dos cubiertas decapadas. Somos agentes secretos intentando descubrir quién tiene cual o tal repuesto”, confiesa el productor salliquelense.

Arrancó mal la primavera. Esperemos que empiece el calor, porque sino las elecciones legislativas del 14 de noviembre se van a transformar en un una nueva heladera (vacía) que podría arruinar toda la cosecha de Alberto. 

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