Revolución del maíz: tres emprendimientos que lograron convertir al cultivo en carne y energía

Se trata de emprendimientos que pudieron transformar los granos y potenciar la producción con agregado de valor

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Revolución del maíz: tres emprendimientos que lograron convertir al cultivo en carne y energía
30deJuniode2022a las14:25

El maíz se presenta como un protagonista a la hora de potenciar la producción con valor agregado. En esta oportunidad, tres ejemplos de cómo un emprendimiento permitió transformar a este cultivo en gas carbónico, carne y energía.

Se tratan de tres casos que se presentaron en el Congreso Maizar: Laura Chiantore, presidenta de Gas carbónico Chiantore SA, en Villa María, Córdoba; Mario Aguilar Benítez, director de Las Chilcas, en Río Seco, en la misma provincia, y Antonio Riccilo, titular del grupo Riccilo, radicado en la provincia de Buenos Aires, 

Gas carbónico

La empresa que lidera Laura Chiantore nació en 1958, ante la necesidad del abuelo de conseguir un insumo clave: “Nos dedicamos a la producción gas carbónico (CO2), que se utiliza para la producción de bebidas gaseosas, pero también tiene usos en la industria metalmecánica”. Además, explicó que, en sus inicios, la planta de producción de CO2 funcionaba a carbón, luego a fueloil y, a comienzos de 1970, lo hizo con gas natural.

En este sentido, Chiantore comentó que se pensó como combustible a los gases de fermentación del maíz que genera el bioetanol. Tras el esfuerzo del emprendimiento, hoy la empresa cuenta con dos plantas en funcionamiento: una que produce 35 toneladas diarias de CO2, y que funciona con gas natural, y otra con capacidad para 100 toneladas diarias a partir de los gases de fermentación del maíz. 

El establecimiento de mayor dimensión está ubicado dentro del predio de ACA Bio, aclaró. Además, aclaró que abastecen desde Córdoba a 18 provincias y a países del exterior.

Las Chilcas

En otra región de Córdoba, precisamente en Río Seco, Mario Aguilar Benítez lidera junto a junto a su familia el establecimiento Las Chilcas, que fundó su padre. “Desde hace más de 30 años nos dedicamos a la producción agrícola y a la cría y engorde de ganado, a darle valor agregado al maíz a través del engorde de ganado bovino y porcino, como así también a la industrialización de nuestra materia prima en la producción de alcohol, aplicando tecnología e innovación con una mirada sustentable en nuestras acciones”, explicó.

Aguilar remarcó que se trata de un modelo de economía circular que tiene el desafío de mitigar el impacto ambiental. “Además de alimento a partir del maíz, por medio de la instalación de una planta de bioetanol en 2016, el establecimiento produce también energía”, aclaró.

Caso Riccilo

Antonio Riccilo está al frente de una empresa ubicada entre Saladillo y General Alvear, Buenos Aires. El establecimiento hace de manera intensiva producción avícola; de cerdos y feedlots. También tiene una planta de molienda de soja para la provisión de alimentos y, desde hace dos años, una empresa bioeléctrica que produce un megavatio de energía y que se alimenta de efluentes.

“Venía del sector de la electrónica, y un desarrollo que logré vender muy bien me permitió comprar el campo y, desde ahí, comenzar a darle valor agregado a la producción. Soy primera generación, desde hace 45 años no paramos. Hoy conformamos un conglomerado que está integrado por 200 familias en el área rural”, destacó Riccilo.

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