Aún sin incentivos, el trigo y la cebada aportarían US$ 1593 millones al Estado durante el 2024

Se espera que las exportaciones de ambos cereales alcancen los US$ 4.545 millones gracias a una producción de 23 millones de toneladas

Aún sin incentivos, el trigo y la cebada aportarían US$ 1593 millones al Estado durante el 2024
16deMayode2023a las12:25

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) realizó su tradicional Lanzamiento de la Campaña Fina en el marco de Agrotendencias 2023, el Seminario de Perspectivas Agropecuarias que la Federación de Acopiadores de Cereales vuelve a realizar en el recinto de operaciones de la BCBA luego de nueve años. 

Siembra de trigo 2023/24

En la apertura, el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, José Martins, se encargó de destacar que la cadena agroindustrial necesita que la política tenga un entendimiento real de la actividad. “Solo necesitamos reglas claras. Desde el Consejo Agroindustrial hemos presentado un plan de trabajo a 10 años”, dijo.

En su proyección, el equipo de la Bolsa presentó estimaciones de producción para el nuevo ciclo de cereales de invierno de 23 millones de toneladas. En trigo, con una superficie sembrada de 6,3 millones de hectáreas (un 3% más respecto de la campaña pasada), la producción podría alcanzar las 18 millones de toneladas, lo que superaría en un 45% lo cosechado el año pasado. En tanto que en cebada el área alcanzaría —al igual que el año pasado— las 1,3 millones de hectáreas. Para este cereal de invierno se prevé una producción de 5 millones de toneladas, cifra que igualará el último periodo interanual.

Así lo señaló Cecilia Conde, jefa de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales, quien compartió las estimaciones de área sembrada de rendimiento y producción, previo análisis del panorama económico, político y climático. Un dato importante es que el 68% del área sembrada se encuentra en las regiones Sur y Centro Este de Buenos Aires, mientras que la producción en esta zona aporta el 80% del volumen nacional. En tanto que en la región Sur se encuentra el 76% de la cebada sembrada en el país y “afortunadamente hay una adecuada humedad para la siembra”, remarcó.

Por su parte, Ramiro Costa, economista Jefe de la BCBA, describió un escenario de relativa escasez, donde los números de la nueva campaña reflejan un contexto mundial y nacional de gran incertidumbre por aspectos tan disímiles como concatenados entre sí. El clima, el conflicto entre Rusia y Ucrania, la situación financiera mundial y la disponibilidad de insumos, son factores claves a los que hay que prestar atención. 

También en el contexto global afecta la recomposición de los acuerdos entre China y Australia en el comercio de cebada, situación que provoca una de las mayores preocupaciones para la cadena de la cebada argentina, puesto que los cambios políticos y las modificaciones en los flujos comerciales podrían afectar un mercado muy importante que se abrió tras la tensión entre estos gigantes de Asia y Oceanía.

Luego de un año marcado por la sequía extrema, Eduardo Sierra —especialista en agroclimatología— se enfocó en el escenario climático que se espera para esta campaña. Según sus observaciones, se anticipa un escenario difícil aunque se haya declarado el inminente ingreso del fenómeno de “El Niño”.

Los campos nos dicen que necesitamos lluvia y humedad en los perfiles ya. “Hay indicadores que muestran que está ingresando El Niño, aunque el Océano Antártico está frío y eso juega en contra. Eso hace atemperar a El Niño, porque los vientos polares desfavorecen”, remarcó Sierra.

“Todos quieren que una vez declarado El Niño empiece a llover. Pero no es así. Dependen de los vientos alisios. Es difícil lograr que las lluvias vengan en la cantidad que se necesita. No va a ser un Niño inundante, por lo menos no por ahora, quizás sí en febrero o marzo. Ahora estamos en una transición”, explicó el referente en clima de la BCBA. No obstante, señaló que “el sudeste triguero argentino es el único que se puede decir que está bien, con buenos perfiles hídricos”.  

Para el experto, en mayo, las condiciones de precipitaciones no van a ser de las mejores, pero en junio las lluvias van a llegar en un momento clave mejorando las condiciones de humedad, lo que permitiría desarrollar una mejor siembra.

Un dato muy preocupante es la escasez de precipitaciones en la zona núcleo agrícola. ¿A qué se debe esto? "La construcción de la Hidrovía puede haber sido un factor disparador para que la zona núcleo parezca haber dejado de ser la mejor zona productiva. ¿Y si dejó de serlo?", hipotetizó Sierra.

En resumen. “Estamos en una campaña que nos va a hacer sufrir. La potencialidad es alcanzable pero hay que trabajar bien. No esperemos que porque se declaró El Niño sea un año de inundaciones. Estamos en un año de transición luego de tres Niñas consecutivas. Tenemos que aprender a trabajar en años donde no habrá excesos hídricos”, finalizó. 

Sebastián Gariboldi, economista de la BCBA, informó que los precios de los granos disminuyeron respecto a los máximos del año pasado. Ahora bien, MATBA-Rofex señaló que el precio del trigo que se prevé para esta campaña 23/24 (sacando un promedio marzo a mayo) cotiza en 243 USD/tn, lo que representa un crecimiento de 37 USD/Tn en promedio, en relación a las últimas 5 campañas (+18%). Pero 19% menor al nivel interanual (-57 USD/Tn). Es decir que, sacando la campaña anterior, los precios siguen el promedio históricamente alto. 

En cuanto a la evolución de los precios de los insumos, el especialista observó una notoria baja excepto en los combustibles fósiles. Urea -55%; PDA -34%; 2-4D -6%; gas oil +17%.  En el mercado doméstico el precio del trigo tuvo una mejor performance respecto a los insumos, dato que permite prever un incremento de los márgenes.

Ahora, si nos enfocamos en los márgenes brutos, por ejemplo, en la región sudoeste de la provincia de Buenos Aires, el especialista enfatizó que “los márgenes para las alternativas de cebada y trigo junto a soja de segunda se encuentran por encima a las cifras de la campaña pasada”, remarcó Gariboldi. No obstante, alertó que a pesar de que hay un mayor incentivo económico en términos de márgenes, todavía queda mucha incertidumbre por el clima y la disponibilidad de insumos, en un contexto donde las divisas no sobran y las posibilidades de financiamiento para los productores no son las mejores.

En relación la tecnología aplicada en cultivos de fina, Daniela Belén Regeiro, del departamento de Investigación y Prospectiva Tecnológica de la BCBA, señaló que “venimos de una campaña 2022/23 complicada por factores climáticos y perfiles hídricos básicos que si bien afectaron la aplicación de la inversión en fertilización, no disminuyó significativamente la adopción de tecnología”.  

Regueiro señaló que para esta campaña se espera que se profundicen los “planteos defensivos que se presentan como estrategias válidas ante la incertidumbre hídrica y climática” e insistió en la importancia de seguir haciendo foco en prácticas que permitan ganar eficiencia económica y ambiental, como el análisis de suelo y el uso variable de insumos. 

Otro aspecto muy importante es el aporte que realiza la cadena de trigo a la economía argentina. Ramiro Costa detalló que las 23 millones de toneladas que se podrían alcanzar (si acompaña el clima) representan un crecimiento de la producción del 43%, con respecto a la campaña pasada. Esto podría generar valor agregado o producto bruto triguero cercano a los USD 5.427 millones (+33%) y un impacto en las exportaciones de USD 4.545 millones (+49%). Esto cobra una especial relevancia por el difícil contexto de la economía argentina, puesto que los cultivos de fina aportan los primeros ingresos importantes de dólares. La campaña fina 23/24 permitiría que entren a las arcas del Estado USD 1593 millones, un 27% más que la anterior campaña. 

Finalmente, los especialistas resumieron que existen oportunidades en los mercados internacionales para los granos de fina a pesar del contexto de incertidumbre global. Pero no se pueden minimizar los riesgos a la baja representados fundamentalmente por factores climáticos, aunque también pueden jugar otras cuestiones locales como la incertidumbre política y económica. 

En corto plazo, sigue siendo clave la disponibilidad de insumos y financiamiento. Pero en la mirada de mediano y largo alcance, serán de vital importancia las políticas públicas que incentiven el uso de tecnologías, aumenten el área sembrada y mejoren la inserción internacional. Estamos en un año bisagra.