Cambiaron la forma de producir y aseguran que hasta los terneros tienen cara de felicidad
Viraron a un sistema de crianza en donde el ternero se cría junto a la madre; los resultados que destacan

Carlos Vaudagna (62), Paula Zjaria (54) y su hija Julieta (24) viven y producen en un campo cercano a La Tordilla, en Córdoba. Desde el año 2019 viraron su actividad tambera y ganadera de una producción intensiva, a una con bases en la regeneración y el holismo, que se enmarca en su fundación Territorio Tero.
En una extensa charla, nos cuenta la historia detrás de este método de producción que adoptaron, con desafíos y resultados.
Virar la crianza de terneros a un "método natural"
¿Cómo empezó el cambio de sistema de producción?
Carlos: "¿Por qué decidimos hacer un cambio en el sistema de crianza…? Siempre tenemos que preguntarnos los por qué, ¿por qué seguíamos haciendo el otro sistema que era 'antinatural, artificial'?... Porque tenemos reglas de bienestar animal y queremos que sea todo lo más parecido a lo natural, pero no le encontrábamos la vuelta a la crianza artificial. Cuando vos crias un ternero fuera de las reglas naturales se transforma en algo artificial, y la realidad es que no nos iba bien con ese sistema, teníamos muchos problemas de enfermedad, de mortandad, relacionados en general con la mano de obra. Sé que en otros lugares ese sistema funciona, pero a mí no me funcionó… Lo vengo haciendo hace 30 años y jamás lo pude lograr, y, sobre todo, tenía mucha frustración, tenía un trauma con eso. A mí la crianza siempre fue algo que me generó dolor.
Hasta que en una pequeña charla que le estábamos dando a un productor, le preguntamos cómo él criaba a sus terneros, ese productor es Claudio Miretti, y él me dijo que los tenía 15 días más o menos con la madre hasta que el ternero adquiría un tamaño que él consideraba que estaba muy fuerte, y después los apartaba y hacía la crianza artificial. Y ahí se me iluminó una idea y pensé: ‘Che, mirá que interesante esto. Podríamos hacer lo mismo’.
Entonces le empecé a preguntar a Claudio: “¿Eso no te perjudica la vaca, cuando la vaca se va al tambo cómo hace el ternero?” Y me dijo que los terneros se quedaban afuera, en los lotes, en los piquetes, que después la vaca lo buscaba, que no le generaba un problema que estuviera esos 15 días el ternero con la madre. Me dijo algunas cosas del comportamiento del ternero que creí que me iban a hacer ruido, pero no. Entonces dijimos, lo arranquemos"

¿Cómo era el sistema antes y cómo es ahora?
Carlos: El pre-parto es la parte del proceso que sigue exactamente igual: se aparta la vaca en una parcela con pasto, se les da una suplementación de maíz y soja, la vaca da a cría ahí, se queda 24 o 48 horas el ternero con la madre, ahí se hace la parte sanitaria del ternero y de la madre, se revisa que no tenga restos de placenta, al ternero se le desinfecta el pupo… se los revisa a ambos.
Hasta mayo del año pasado, una vez que la vaca paría, la vaca se separaba y se introducía al rodeo general, y el ternero ya entraba en un proceso de crianza 'artificial'. Ahí ya tenías la primera disrupción, porque el ternero es separado de la madre: la madre sufre, el ternero sufre.
Nosotros usábamos un sistema con tetinas, teníamos 15 terneros por piquete, se trataba de que fueran contemporáneos, de más o menos la misma edad, y se criaban con leche materna, leche del tambo, calentada a 37°. Dos veces por día se les daban dos litros por toma aproximadamente, eran 4 litros totales. En el piquete se les daba un balanceado y tenían acceso a rollos y agua. Estaban sueltos, tenían sombra, y una protección para las tormentas. A grandes rasgos, era bastante parecido, lo único que faltaba la madre, y dependía del cuidado de una persona.
Entonces empezamos con esta historia y dejamos de separar al ternero de la madre y de encerrarlo, y vimos que el ternero se adaptaba perfectamente al movimiento del rodeo, o sea, seguía a la madre. Cuando la madre iba a comer la comida a los comederos, el ternero se quedaba por ahí o estaba con la mamá, tomaba la leche cuando quería, cuántas veces quería. Después empezamos a ver que compartían madres, o sea, había una que les daba leche a dos o a tres, había vacas con poco instinto materno y no le daban la leche, entonces otras con más instinto se las compartía… Empezamos a ver que empezó a haber una parte de comportamiento de rodeo, de manada.

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Venden novillos de exportación sin sacarlos del campo: cuánto se pagó y cómo funciona esta modalidadPasados los 15 días nos preguntamos: ¿Por qué no los dejamos más tiempo, por qué no los dejamos 20 días, 25 días? Tomamos esa decisión y, en ese tiempo, yo venía pensando en cómo daba el siguiente paso. Porque la idea original, eran 15 días. y después seguíamos con la crianza artificial… pero ¿por qué, en vez de meterlos con las tetinas y encerrarlos, no les metemos vacas amas, o nodrizas?, y que esas vacas sigan criando a esos terneros y les damos un tiempo más de leche materna, directamente de la vaca, sin la participación de una persona que se tenga que hacer cargo de esa crianza. Y así fue, metimos 4 o 5 vacas con los terneros, las vacas de menos producción, o una vaca renga, o vieja, o la vaca que no se preña, y vimos que los resultados eran bárbaros. Hicimos un sistema en el que al piquete lo separas, una parte es comunitario, donde están los terneros con las vacas, y en un sector armas un alambrado que le permite pasar al ternero por debajo a un lugar en el que le das balanceado y rollo de buena calidad, al que la vaca no tiene acceso porque si no la vaca se come todo eso.
Con esto solucionamos los 30 días siguientes, que teníamos que darle leche al ternero. Pasados los 60 días, al principio usábamos los corrales donde antes hacíamos la crianza, y los teníamos con rollos y balanceado, pero nos dimos cuenta de que no estaba bueno porque nosotros queríamos que el ternero vaya al pasto y se adaptara lo más rápido posible al pasto. Entonces, hicimos piquetes con pastura, adaptados con un sistema de boyero de doble hilo para que el ternero no se pase, y ahí a los 60 días, al ternero se lo larga al campo a ese piquete, donde tiene la asistencia de balanceado, agua y pasto a discreción, sombra natural y todas las condiciones ambientales que necesita.
Empezamos a hacerlo a mitad del año pasado, en 2024, y los resultados fueron muy, muy sorprendentes y buenos. Tuvimos un par de problemas humanos, no del sistema si no fallas humanas, pero el resto fue todo sobresaliente. Es muy lindo verlo, es muy lindo vivirlo, la mamá con el ternero, la idea del rodeo, el ternero yendo a la pastura, durmiendo todos juntos, haciendo lo que se hace naturalmente… millones de años de adaptación y nosotros lo queremos cambiar a nuestra conformidad o nuestro gusto, porque no es tampoco a nuestra comodidad.
¿Qué fue lo que los sorprendió de este sistema de producción?
Julieta: A mí lo que más me sorprendió de este sistema, es una recuperación o una parte del bienestar animal, que ni siquiera la habíamos considerado. ¿Qué cuestión de bienestar animal habremos recuperado ahora que las madres no están sometidas al estrés de que les quiten el ternero? Y ¿qué cuestiones conductuales habrá recuperado el rodeo? Porque hay vacas que hace años están acá y están acostumbradas al sistema de crianza artificial, entonces recién el año pasado han tenido la oportunidad de compartir con los terneritos… eso es algo que me gustaría investigarlo… ¿Qué recuperamos, recuperando la maternidad? Porque como dice el viejo, vos ves a esos terneros viviendo su mejor vida, porque los ves jugando con otros terneritos, con las madres haciéndoles cariño, porque hay algunas vacas que son muy cariñosas… y vos los ves y decís: ‘Mirá de lo que se los estuvo privando todo este tiempo’. Es muy lindo… Uno siempre decía cuando veía el sistema de crianza artificial: ojalá esto fuera diferente.

Carlos: A este sistema lo vamos a ir adaptando y ajustando. Lo probamos en la primavera y en el verano, y nos anduvo bien en las dos temporadas. La primavera es lo ideal y el verano no, es lo más duro para el ternero, y anda bien. El ternero busca la sombra, busca la protección del ambiente… Nosotros este año tenemos planteadas unas 240 pariciones a lo largo del año, pero normalmente en el campo tenés 20, 25, 30 terneros, en el pico podemos tener 40 terneros porque son 25 días, que los podes acortar o alargar, depende de la situación.
¿Se puede adaptar a otras escalas este sistema de producción?
Carlos: No a un sistema en el que las vacas estén encerradas…
Paula: No, en un sistema intensivo está todo formateado para que todo sea intervenido…
Carlos: Pero en un sistema pastoril o semipastoril sí es algo que se puede adaptar, se hacen ajustes…
Paula: Yo también pienso lo mismo... Para la media de tambos que hay acá, yo creo que este sistema es aplicable. No estamos hablando de tambos rotativos…
Carlos: En un sistema altamente intensivo yo creo que sería muy complicado hacerlo porque el ambiente de por sí es nocivo para el ternero, vos no le estás generando un buen ambiente al tener a los terneros en corrales donde hay bosta, mucha carga infecciosa… Acá el ternero va y viene en la pastura…
Julieta: Esa fue una de las primeras cosas que noté cuando fui a ver los terneros por primera vez, que estaban todos limpios…
Carlos: Y la cara, la expresión del ternero, vos ves a un ternero encerrado y lo ves triste, y vos lo ves en el campo y lo ves feliz. Eso es lo que primero te llama la atención.
Julieta: Sí, tienen una actitud más juguetona, más enérgica. Se recuperó una energía vital.

La raza KiwiCross
¿Qué pasó con las enfermedades de los animales?
Carlos: Y, no se mueren, no se enferman, por ejemplo, la conjuntivitis ha mermado muchísimo, en esta época solíamos tener los terneros prácticamente ciegos y ahora hay muy, muy pocos. Estamos con una media sangre también, tenemos F1 y F2, a medida que vayamos avanzando con la raza, la Kiwi, vamos a avanzar más en ese tipo de cosas. Y los pocos terneros que se mueren es por fallas humanas, que no se le cure bien el ombligo, ver que cuando nace mame, que la vaca tenga instinto materno, porque la vaca holando perdió ese instinto, como hace tantas generaciones que le sacamos el ternero y la criamos en condiciones de artificialidad… Andá a sacarle el ternero a una vaca cruza, no te bajes del caballo… eso es instinto materno.
Paula: Fue idea de Marco, nuestro hijo mayor, de virar a una raza de vaca que se adaptara más al campo, al sistema pastoril y a nuestra aspiración de ser autosustentables con un sistema regenerativo. Por eso elegimos la KiwiCross, que es la cruza entre la Holstein Neozelandesa y la Jersey. La primera parte del proyecto fue muy triste porque las primeras terneras que nacieron, nacieron después de la muerte de él. Ese fue su legado. Las Kiwis son maravillosas.
Carlos: La primera Kiwi que nace, se escapa… acostumbrados a los holando que son sonsos, a esta no la podíamos encontrar…
Paula: Se perdió en el potrero y la estuvieron buscando parados arriba de un tractor con pala, iban y venían... Y al día siguiente les dije: “¡¿Por qué no meten la vaca al potrero?!” La vaca entró, dijo ‘mu’ y apareció la ternera. Eso es volver a lo natural, sin tanta intervención y sofisticación…

¿Qué conclusión se puede sacar de este sistema de producción?
Carlos, que miraba todo el campo menos la crianza por el dolor que le generaba, hoy “va a sacarle fotos a la crianza”, como cuenta Julieta. Hoy, también, los terneros duermen rodeados de sus madres y ya no lloran a los gritos las noches de viento y tormenta, con las madres y tías y abuelas lejos, escuchando, como recuerda Paula.
Territorio Tero es la fundación que orienta los valores bajo los que la familia vive y trabaja desde hace casi 6 años, buscando regenerar el suelo y la vida, volviendo a poner la mirada y las acciones en la naturaleza y sus procesos. Los frutos de ese camino ya son observables y palpables, en el suelo y en la salud de los animales, y hay otros cambios que no se pueden medir, pero se ven y se sienten, ahí afuera, en el campo, y también adentro, en el corazón.

