Día del Productor Agropecuario en Argentina: historias que reflejan el compromiso con la agricultura
El 8 de septiembre se celebra el Día del Productor Agropecuario, una fecha que reconoce el trabajo de quienes sostienen el desarrollo del sector
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Este 8 de septiembre se festeja el Día de la Agricultura y del Productor Agropecuario en la Argentina. Esto tiene que ver con la fundación de la localidad santafesina de Esperanza, la primera colonia agrícola que en ese entonces estaba formada por suizos.
Día del Productor Agropecuario 2025
El inicio del Día del Productor Agropecuario se remonta a un 8 de septiembre de 1856, cuando se inició la primera colonia agrícola. En tanto, el 8 de septiembre de 1910, el centro de la ciudad de Esperanza se transforma en sede del Monumento a la Agricultura Nacional.
En tanto, en 1944, mediante el Decreto Nº 23.317, se declara el 8 de septiembre como Día Nacional de la Agricultura y Productor Agropecuario.

Día de la Agricultura: ¿Qué hay detrás?
En Santa Fe, los productores son el corazón del desarrollo agroindustrial. Su labor diaria asegura que la provincia se mantenga como un referente en producción, al tiempo que promueve prácticas responsables y sostenibles, esenciales para la competitividad del sector. El 8 de septiembre de cada año se reconoce su trabajo, se destacan historias que reflejan legado, pasión y compromiso con el ambiente.
Desde Flor de Oro, al norte provincial, Javier Raffin comparte su experiencia. Nacido y criado en el campo, creció ayudando a sus padres en la pequeña empresa familiar que hoy lidera junto a sus hermanos. Se dedican a la producción de cultivos como girasol, soja, trigo, algodón, sorgo y maíz, además de la cría ganadera y el feedlot.

En condiciones desafiantes, asegurar la sostenibilidad del negocio es determinante. Así lo entiende Javier: “Nos asesoramos constantemente con ingenieros agrónomos que están alineados con las buenas prácticas, para trabajar conscientemente, pensando tanto en el presente como en el futuro”.
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“Una oficina soñada”: tiene 31 años y apuesta a producir granos donde pocos se animabanAdemás, agrega: “La variable ambiental atraviesa al productor desde distintos ángulos. Además de mi sustento económico, el campo es mi casa, el lugar donde llevo adelante un proyecto de familia. Tengo 2 hijos que estudian Agronomía y quiero que puedan seguir con la vocación que yo heredé. Para eso, tenemos que trabajar siguiendo las reglas que protegen nuestro espacio”.
En Mendoza, Belén Scarel produce distintas variedades de duraznos en la zona de Tunuyán. “Hace tres años, nos incorporamos con mi hermano a la empresa familiar para dar continuidad a la actividad frutícola que iniciaron mis padres, dejando de lado nuestras profesiones, para llevar a cabo la hermosa tarea de producir”, explica. Destaca la necesidad de adaptarse al cambio climático y a las innovaciones de los procesos productivos, y afirma: “Es muy importante llevar un registro completo de todas las acciones que se realizan en la finca; de esta forma, es posible optimizar recursos como el agua”.
En Charata, Chaco, Héctor Luis Solé cultiva soja, maíz, sorgo, trigo y girasol. “Somos generadores responsables y eficientes de productos que alimentan a la sociedad”, afirma. Agrega: “Prestar atención a la sustentabilidad de los procesos significa cuidar nuestro recurso más importante, que es el suelo. Allí comienza todo; es la base del lugar donde vivimos”. Para ello, realiza cultivos de servicio, siembra directa y labranza mínima.

En Salta, en la región de Anta, desde el equipo de agronomía del LIAG dedicado a la producción agrícola, y en menor medida a la ganadera, afirman: “Ser productor significa evaluar, planificar, organizar y dar seguimiento”. En tal sentido, añaden que “para no apartarnos de este objetivo, hacemos foco en cumplir con certificaciones internacionales e internacionales de buenas prácticas agrícolas y capacitarnos constantemente”.

A pesar de la distancia geográfica, los protagonistas coinciden en que seguir profundizando hábitos con impronta ambiental es primordial. “Aportar nuestro granito de arena hace la diferencia, tiene efectos concretos, que se materializan en un curso de agua potable, en suelos sanos, en la posibilidad de acceder a mercados que demandan buenas prácticas”, asegura Héctor Solé.

Por su parte, Belén Scarel llama a “que la pasión por la tierra y por nuestra actividad nos una para hacer las cosas bien, dejándole, de esta forma un legado a las futuras generaciones”.

El equipo de ingenieros agrónomos del LIAG suma: “Con hechos simples, por más mínimos que parezcan, aportamos a mejorar el desempeño de la actividad en su faceta económica, social y ambiental”.
Compromiso con la sostenibilidad
El agro es pionero en economía circular a través del sistema de gestión de envases vacíos de fitosanitarios. En la provincia, la planta de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) en Cañada de Gómez, habilitada por los ministerios de Ambiente y Desarrollo Productivo, transforma el plástico recuperado en maderas plásticas y bidones tricapa para agroquímicos.

Amparado por la Ley Nacional 27.279 y articulado por CampoLimpio, este esquema involucra un rol clave de los productores: acercar los envases a los Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) o a las jornadas de recepción, garantizando el triple lavado o lavado a presión. “Lavar y entregar correctamente los envases que usamos es muy importante. Es nuestro aporte para evitar la contaminación y el mal uso que se les pudiera dar”, señala Javier.
Gracias a la articulación público-privada, en Santa Fe ya funcionan tres CAT, además de jornadas de recepción y capacitaciones que fortalecen la gestión responsable.

Acerca de CampoLimpio
CampoLimpio tiene como misión diseñar e implementar un sistema integral de gestión ambiental para recuperar los envases vacíos de fitosanitarios, promoviendo la sustentabilidad y el cuidado del ambiente. La asociación articula esfuerzos con autoridades y organizaciones del sector en todo el país, impulsando un modelo de economía circular que unifica la recuperación de envases en el campo argentino.
