El cultivo que vive un boom y todavía tiene un 35% de potencial sin explotar con precios que se acercan a los US$ 400 la tonelada: la opinión de expertos

Advanta repasa junto a especialistas del girasol los principales factores para seguir impulsando la productividad del cultivo en Argentina

22deJuniode2026a las12:12

El girasol atraviesa una etapa de crecimiento y consolidación en distintas regiones productivas del país. Sobre una campaña 25/26 que está cerrando en 2,8 M de hectáreas, lo cual representa un 40% superior al promedio de las últimas campañas en términos de superficie, el cultivo se posiciona como el gran protagonista del ciclo agrícola.

El colapso de los inventarios globales en el Mar Negro y la Unión Europea, sumado a una demanda que se desacopló del mercado energético, configuraron un escenario de rentabilidad estratégica para el productor local; alcanzando en su totalidad una producción récord de 6,5 M TN (+28% vs año anterior).

Partiendo de esta base y con la mirada puesta en la nueva campaña (26/27) de girasol en Argentina, se presentan condiciones que invitan al productor a atender a este cultivo como una oportunidad en su rotación agrícola. Factores como precios internacionales en franca recuperación con una demanda sostenida de aceite en el mundo, márgenes competitivos y un pronóstico climático favorable anticiparían la posibilidad de otro año optimista en la superficie de siembra.

Escenario internacional: el desacople del mercado energético

La nueva campaña 26/27 de girasol comenzará a sembrarse entre los meses de agosto y octubre próximo, donde la siembra del hemisferio norte se encontrará en sus etapas finales de floración y llenado de granos. Por lo tanto, el inicio de la siembra en nuestro medio se va a dar ya conociendo la situación de productiva del área del Mar Negro y de la Unión Europea, principalmente en los países del este de ese continente. Su éxito o fracaso productivo va a depender, en gran medida de las condiciones del verano boreal, el que, durante años Niño como el pronosticado, presentan riesgos de disminución de precipitaciones y alta temperatura.

El complejo del aceite de girasol está mostrando un fenómeno de desacoplamiento respecto al sector energético. Mientras que los índices del petróleo crudo han registrado una fuerte volatilidad, los futuros del aceite de girasol repuntaron hacia los USD 1.600 en promedio por tonelada. Esta divergencia responde a una reducción en los inventarios físicos globales, con una proyección de caída del 15% en los stocks finales, alcanzando su nivel más bajo en años, según sitios especializados.

Lo antes dicho, sumado a buenas condiciones de abastecimiento hídrico en nuestro medio, lleva a que la próxima campaña de Girasol en nuestro país pueda superar a lo sucedido en el año 25-26, tanto en área de siembra como en producción.

Tecnología y genética adaptada para cada región

Para capitalizar esta oportunidad histórica de precios firmes y alta demanda, la elección de la genética se vuelve una decisión estratégica fundamental. Advanta se posiciona en este contexto con una paleta de híbridos probados que destacan por su rinde, sanidad, estabilidad y alto contenido de aceite.

En la región norte del país, la oferta se apoya en híbridos que ya demostraron su desempeño a campo. Entre ellos se destaca el ADV 5505 CL, reconocido por su estabilidad y consistencia en rendimiento. A esta propuesta se suma el ADV 5420 CLP, una evolución pensada para ambientes más exigentes, que combina un mayor potencial productivo con un perfil sanitario optimizado, respondiendo a las demandas de planteos más desafiantes. Por el otro lado, en la zona sur girasolera, el foco está puesto en el ADV 5310 CL, un híbrido que sobresale por su excelente comportamiento frente a Phomopsis, sin resignar altos rendimientos. Junto a este material, se consolidan alternativas como el ADV 5407 CL, que en la última campaña superó las 66.000 bolsas comercializadas y logró posicionarse en el podio de diversas redes de ensayos externas, reforzando su respaldo técnico. Completan la propuesta para esta región el ADV 5505 CL y el ADV 5420 CLP, opciones clave para explorar altos rendimientos y maximizar la bonificación por contenido de aceite.

Más allá de La excelente performance de los híbridos comprobada a campo, la compañía refuerza su propuesta con un acompañamiento técnico integral a lo largo de todo el ciclo. "El productor argentino está frente a una oportunidad. En ese escenario, elegir bien es una decisión estratégica", afirmó Bruno Simonetti, de Advanta, destacando que la cercanía y el asesoramiento como sus diferenciales más valorados por el productor para superar los límites productivos campaña tras campaña.

Simonetti resalta la invitación a todos aquellos productores que eligieron materiales Advanta a hacerse socios del Club Advanta y ser parte de los importantes beneficios que tiene formar parte del Club.

Qué dicen los expertos para el girasol

En este contexto, especialistas vinculados a Advanta analizaron los principales factores que hoy limitan el rendimiento y señalaron que existe un amplio margen para mejorar la productividad mediante decisiones agronómicas más precisas, una nutrición ajustada a cada ambiente y el aprovechamiento de los avances genéticos disponibles.

Según los análisis presentados por la compañía, Argentina mantiene una brecha promedio cercana al 35% entre los rendimientos potenciales del cultivo y los efectivamente logrados por los productores. En algunas de las principales zonas girasoleras, esa diferencia ronda el 30%, lo que refleja una importante oportunidad para seguir elevando los niveles productivos.

Girasol: reducir brechas para liberar el potencial

Más allá de los avances genéticos y tecnológicos disponibles, existe todavía un importante margen para mejorar los resultados productivos a partir de decisiones agronómicas más precisas. En otras palabras, la ciencia detrás del rendimiento sigue teniendo mucho para aportar.

En primer lugar, Diego Rotilli comparte un diagnóstico detallado sobre las brechas de rendimiento que aún persisten en el cultivo de girasol. Según explicó, Argentina mantiene una brecha promedio cercana al 35% entre los rendimientos potenciales y los efectivamente logrados por los productores. En la región oeste, donde el cultivo tiene una fuerte presencia, esa diferencia ronda el 30%.

Para el especialista, el girasol constituye un caso paradigmático para comprender que la productividad no depende exclusivamente de la incorporación de insumos, sino de la correcta gestión de los procesos agronómicos.

“El girasol es probablemente el cultivo ejemplo para hablar de procesos más que de insumos. Cuando analizamos las brechas productivas encontramos que muchas veces las limitaciones están asociadas a decisiones de manejo que pueden corregirse y que tienen un impacto muy importante sobre el resultado final”, sostuvo.

Rotilli destacó además el papel estratégico que ocupa el cultivo dentro de los planteos agrícolas modernos.

“Es un cultivo que aporta diversificación de riesgo porque tiene una baja correlación con otros cultivos estivales y una gran capacidad de adaptación a ambientes restrictivos. Esa característica le permite ocupar un lugar muy importante en sistemas que buscan estabilidad productiva y económica”, explicó e identificó al fósforo, la nutrición nitrogenada y aspectos vinculados al manejo —como la fecha de siembra y la densidad de plantas— entre los principales factores que condicionan el cierre de las brechas.

“Todavía existe una percepción poco clara respecto de cuáles son las causas concretas que impiden alcanzar mejores rendimientos. Por eso espacios como este congreso son tan importantes: permiten intercambiar información, experiencias y evidencia para entender dónde están las oportunidades de mejora”, afirmó.