La semana que puede marcar el rumbo de Metalfor: buscan encauzar su reestructuración entre la negociación con la UOM y el desafío de recuperar el mercado

La cartera laboral de Córdoba obligó a la compañía a reincorporar a los empleados despedidos; contraste frente a la proyección de otras empresas del grupo

La semana que puede marcar el rumbo de Metalfor: buscan encauzar su reestructuración entre la negociación con la UOM y el desafío de recuperar el mercado
20deJuliode2026a las22:50

Metalfor encara una semana decisiva en medio de un proceso de reestructuración financiera y laboral. La fabricante líder de pulverizadoras volverá a sentarse en las próximas con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y el Ministerio de Justicia y Trabajo de Córdoba para intentar destrabar el conflicto generado tras el despido de 35 trabajadores de su planta de Noetinger, una medida que la autoridad laboral provincial ordenó dejar sin efecto al considerar que fue adoptada mientras se encontraba abierto el Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) solicitado por la propia compañía.

La discusión laboral, sin embargo, constituye apenas la manifestación más visible de un proceso de reestructuración mucho más profundo. Desde hace más de un año Metalfor intenta recomponer una compleja situación financiera provocada por el fuerte endeudamiento acumulado durante los últimos ejercicios y por el abrupto freno que sufrió el mercado argentino de maquinaria agrícola. Al mismo tiempo procura sostener la producción, preservar la continuidad de la empresa y recuperar un nivel de actividad que permita consolidar el saneamiento de sus cuentas.

Fuentes de la compañía consultadas por Agrofy News aseguran que el objetivo sigue siendo mantener operativa la firma y destacan que en los últimos meses se destinaron "millones y millones de dólares" al pago de obligaciones financieras. Según explican, la empresa analiza todas las alternativas disponibles para terminar de normalizar su estructura de capital y no descarta ninguna herramienta que contribuya a garantizar la continuidad del negocio, aunque sostienen que la prioridad continúa siendo resolver la situación sin interrumpir la actividad industrial. Fuentes de la empresa señalaron además que buscan desactivar versiones sobre eventuales acciones impulsadas por algunos acreedores, y sostienen que el objetivo sigue siendo preservar la continuidad de la compañía.

Una negociación que vuelve a la mesa

El conflicto laboral se abrió luego de que Metalfor solicitara el Procedimiento Preventivo de Crisis ante la Secretaría de Trabajo de Córdoba y, en paralelo, avanzara con el despido de 35 operarios de la planta de Noetinger. La decisión fue objetada por la UOM, que denunció que la empresa incumplió el régimen previsto para este tipo de procedimientos. A partir de esa presentación, la autoridad laboral provincial intimó a la compañía a dejar sin efecto las cesantías y convocó a nuevas audiencias para intentar alcanzar un acuerdo.

"Metalfor hizo una interpretación equivocada. El procedimiento preventivo de crisis no está pensado para despedir ni para suspender trabajadores. Todo lo contrario, mientras está vigente no puede hacerlo", afirmó Francisco Argüello, secretario general de la delegación Bell Ville de la UOM. Según explicó el dirigente sindical, el gremio ya había solicitado la reincorporación de los trabajadores durante las primeras audiencias celebradas a comienzos de julio.

"Denunciamos el hecho y la Secretaría intimó a la empresa para que dejara sin efecto los despidos porque había incumplido lo que establece la ley respecto del procedimiento preventivo de crisis", sostuvo. La visión de Argüello versa que el PPC busca precisamente abrir una instancia de negociación para encontrar herramientas que permitan atravesar una crisis empresaria sin recurrir a despidos compulsivos.

"Lo que se negocia son reducciones horarias, suspensiones consensuadas u otros mecanismos que alivien la situación de la empresa. Lo que no puede hacerse es despedir unilateralmente", remarcó. Las partes volverán a reunirse esta semana en Córdoba Capital, donde la Secretaría de Trabajo espera que la empresa presente una propuesta sobre la continuidad del proceso de reorganización.

La visión de la empresa

Desde Metalfor evitan hacer declaraciones públicas debido a la sensibilidad de las negociaciones laborales y judiciales en curso, aunque fuentes de la empresa aseguran que existe un diálogo permanente con la cartera laboral cordobesa y rechazan que la compañía haya actuado por fuera del procedimiento administrativo. También relativizan la repercusión que tuvieron los telegramas enviados durante la jornada en que se disputó el partido entre Argentina y Egipto por el Mundial 2026, una coincidencia temporal que generó fuerte repercusión mediática.

Según explican, esa situación obedeció exclusivamente a cuestiones operativas propias de la distribución de la correspondencia y no a una decisión deliberada de la empresa. Las mismas fuentes reconocen que la situación continúa siendo compleja, pero sostienen que el foco de la conducción sigue puesto en preservar la continuidad de la firma.

Aseguran que durante los últimos meses Metalfor canceló obligaciones millonarias en dólares y remarcan que el esfuerzo financiero realizado tuvo precisamente el objetivo de mantener operativa la compañía mientras avanzaba el proceso de reestructuración. Aunque no descartan ninguna alternativa futura —incluida una eventual herramienta concursal si las circunstancias lo exigieran—, sostienen que la prioridad continúa siendo normalizar la situación sin abandonar la producción.

La deuda sigue siendo pesada

Aunque la empresa asegura que el perfil financiero mejoró respecto del año pasado, los registros más recientes de la Central de Deudores del Banco Central muestran que Metalfor continúa administrando un importante volumen de obligaciones con entidades financieras.

Al 20 de julio la compañía registra financiaciones por más de $52.000 millones distribuidas entre bancos públicos, privados y entidades financieras. Entre las principales acreencias aparecen el Banco Nación ($12.668 millones), Banco de Córdoba ($9.634 millones), Banco Supervielle ($8.600 millones), Banco de Servicios y Transacciones ($7.561 millones) y Banco Galicia ($4.216 millones).

La fotografía también refleja distintos grados de riesgo crediticio. Mientras una parte importante de las financiaciones permanece calificada en situación normal, otras obligaciones aparecen clasificadas con seguimiento especial, con problemas e incluso con alto riesgo de insolvencia, una muestra de que el proceso de saneamiento todavía no concluyó.

No obstante, desde la empresa insisten en que la estructura financiera es hoy más sólida que la existente un año atrás. Según explican, el mayor desafío dejó de ser exclusivamente la deuda para pasar a ser la recuperación de la actividad. La fuerte caída del mercado de maquinaria agrícola, la reducción de jornadas laborales y el menor ritmo de producción dificultan la generación de fondos necesaria para acelerar la normalización financiera.

Ventas y producción en retroceso

Los balances correspondientes al primer trimestre muestran la profundidad del deterioro operativo. Entre enero y marzo las ventas cayeron de 116 a apenas 56 equipos respecto del mismo período del año anterior, mientras que la producción descendió de 86 a sólo 38 unidades.

El resultado operativo ordinario pasó de $10.330 millones a apenas $783 millones, una caída cercana al 92%. Si bien la empresa logró cerrar el trimestre con una utilidad neta positiva de $1.851 millones, buena parte de ese resultado obedeció a ganancias financieras y por tenencia, más que al desempeño de su actividad industrial.

En la reseña presentada ante la Bolsa, Metalfor atribuyó parte de esa caída al freno comercial registrado antes de Expoagro, cuando numerosos productores postergaron decisiones de compra a la espera de las líneas promocionales de financiamiento que tradicionalmente se anuncian durante la muestra. Al complejo escenario financiero se suma la investigación judicial iniciada tras la denuncia presentada por Rosario Administradora Sociedad Fiduciaria (Rosfid), vinculada con la administración de fideicomisos financieros Metalcred. La presentación derivó en la remoción de Metalfor como administradora y agente de cobro de esos fideicomisos.

Dos realidades dentro del mismo grupo

El presente de Metalfor contrasta con el de otras compañías vinculadas a sus accionistas. Uno de los casos más notorios es Bertotto Boglione, integrante del grupo empresario que participa del capital de la fabricante de maquinaria agrícola.

Mientras Metalfor procura estabilizar su situación financiera y recuperar actividad, Bertotto Boglione acaba de consolidar una nueva línea de producción de equipos para minería y petróleo en su planta de Marcos Juárez. La inversión apunta a abastecer la creciente demanda generada por Vaca Muerta y los proyectos de cobre y litio que se desarrollan en la Cordillera.

La compañía también fortaleció su presencia industrial en Santa Fe tras incorporar la planta de Duraplas, en Roldán, destinada a la fabricación de tanques para los sectores energético y minero. El contraste evidencia que la crisis de Metalfor responde principalmente a la pesada estructura financiera acumulada y al deterioro del mercado de maquinaria agrícola, más que a una situación generalizada de las empresas vinculadas a sus accionistas.

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