Fuerte crítica de la Argentina a los subsidios al agro

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03deDiciembrede1999a las09:22

Más de 20 manzanas en el corazón de Seattlepermanecían ayer controladas por las fuerzas policiales y de la guardianacional estadounidense. Semejante despliegue no impidió que se produjerannuevas manifestaciones, lejos del centro, en el cuarto día de protestas dequienes se oponen a la Organización Mundial de Comercio y a la"globalización inhumana" .

En esa calma forzada, que convirtió las elegantes avenidas del centro deSeattle en un lugar de negocios cerrados -hasta que se vayan las delegaciones-,el canciller argentino se dio el gusto de caminar un par de cuadras desde elhotel Sheraton hasta el centro de convenciones. Venía de protagonizar undebate duro, en el que el ministro demostró, con números precisos, cuántoafectan a la Argentina las trabas que imponen Europa y Japón a lasexportaciones agrícolas nacionales. Amigo de Estados Unidos y enamorado delpresidente Bill Clinton (que ayer firmó un tratado contra el trabajo infantil),el canciller olvidó mencionar que también los estadounidenses colocan fuertesbarreras para productos, agrícolas e industriales, que intentan venderargentinos y brasileños.

Di Tella admitió que ayer se abrió, por primera vez, una esperanza de que losreclamos agrícolas del Mercosur sean atendidos en esta reunión de la OMC .Pero aun así insistió: "Hoy por la mañana parecía imposible alcanzar unacuerdo. Ahora parece que hay alguna posibilidad". Reveló, también, quela cumbre puede extenderse otro día más: "Tal vez tengamos que negociar mástiempo del previsto para que esto resulte un éxito." El canciller hizo unadescripción minuciosa de los desequilibrios que existen en el comerciomundial: demostró que mientras las exportaciones industriales -donde sonfuertes las potencias- están virtualmente liberadas, las agrícolas, dondeentran a tallar las economías intermedias, están superprotegidas. "Elpromedio de aranceles que protege la industria -en el mundo desarrollado- es del4%. En el caso de la agricultura, en cambio, ese nivel es 10 vecessuperior." El presupuesto destinado por las potencias mundiales paradefender a sus agricultores es -mediante ayuda directa y subvenciones a susexportaciones de alimentos- de 360.000 millones de dólares. "Para que setenga una idea, esto equivale al 120% del producto bruto argentino".

Los países latinoamericanos tuvieron un costo gigantesco al ser desplazados demercados que fueron ocupados por los productores europeos gracias a esossubsidios. En los cálculos del gobierno argentino se perdieron, en dos décadas,215.000 millones de dólares.

Di Tella alertó que se dice que los países en desarrollo deben integrarse alcomercio mundial. "Pero en la práctica, esto no ocurrió. La participación(de las economías intermedias) fue permanentemente desequilibrada pormanipulaciones ejercidas por algunos miembros poderosos". Los acusó de"limitar la agenda de discusiones dentro de la Organización Mundial deComercio. Excluyendo, de hecho, los intereses de las economías endesarrollo".

El canciller arremetió fuerte contra un nuevo argumento europeo, denominado"multifuncionalidad" (cuando se discute el comercio agrícola mundialhay que tomar en cuenta el impacto social y en el medio ambiente), para protegera sus agricultores y evitar que las poblaciones campesinas se conviertan ennuevos sectores marginales que engrosan las ciudades.

Di Tella replicó: "¿Nosotros no deberíamos decir lo mismo sobre losproductos industriales, los servicios y la propiedad intelectual?" Estosfueron los sectores donde la Argentina introdujo una apertura comercial abrupta.Las consecuencias se vieron después, con la exclusión de amplios sectoresligados con la industria.

ELEONORA GOSMAN. Enviada especial a Seattle

Fuente: Clarín

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