El grupo Cairns rescató algunos progresos

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06deDiciembrede1999a las08:15

SEATTLE.- ElGrupo Cairns, integrado por 18 naciones agroexportadoras, entre las que secuenta la Argentina, lamentó que no se hubiera alcanzado un acuerdo en Seattlepara el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones comercialesinternacionales.

Sin embargo, el ministro de Comercio de Australia, Mark Vaile, sostuvo que sehicieron sustanciales progresos en la reunión ministerial en el texto deagricultura, con elementos clave que pueden servir de soporte para una nuevanegociación.

A pesar de no haberse llegado a un acuerdo, Vaile recordó que deberáncomenzar en el corto plazo las negociaciones de la llamada Built-in Agenda, esdecir, cumplir con el mandato de la Ronda Uruguay, que en 1994 estableció que apartir del 2000 debía discutirse la liberalización del comercio agrícola,hubiera ronda general o no.

El ministro australiano, que habló al cierre de la reunión ministerial,afirmó que el Grupo Cairns continuará con sus esfuerzos por impulsar elpotencial de muchos países en desarrollo, presionando por "mercadosexportadores sustancialmente abiertos para los productos agrícolas yagroindustriales y por la remoción de los subsidios a la exportación y otrossubsidios distorsivos al comercio".

El Grupo Cairns llamó a los miembros de la OMC a impulsar las negociacionespara que el comercio agropecuario internacional tenga reglas acordes con elresto de los bienes y servicios.

Además de la Argentina y Australia, el Grupo Cairns está integrado porBolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Fidji, Guatemala,Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Paraguay, Sudáfrica, Filipinas, Tailandia yUruguay.

Estrategia

Durante los díasprevios, y en toda la semana que duró la reunión ministerial de Seattle, elGrupo Cairns actuó en coordinación con los Estados Unidos. Uno de los temoresde la delegación argentina era que los norteamericanos, que comparten buenaparte de los reclamos de la agrupación, cedieran en algún punto a laspeticiones de la Comunidad Europea y de Japón, que son los que más resistenciaoponían a la apertura agrícola. Esa alianza se mantuvo hasta el final. Sólohubo una sorpresa con la delegación brasileña. No era lo mismo Brasil cuandose sentaba a la mesa el canciller, Luiz Felipe Lampreia, que al hacerlo elministro de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes. Este último eramuchísimo más duro que el representante del Itamaratí. "Preferíamoshablar con Pratini de Moraes", confió un delegado argentino que pidió noser identificado.

Los diplomáticos argentinos estaban conformes con el borrador final delgrupo de Agricultura, pero aclararon que a partir de las negociaciones que debencomenzar en el 2000 en Ginebra, sede la OMC, no hay seguridad de que ésa sea labase sobre la cual se sentarán a discutir nuevamente la apertura agrícola.

El punto de partida es el artículo 20 del Acuerdo sobre la Agricultura, queestipula que los miembros de la OMC deben celebrar negociaciones para proseguirel programa de reforma en el sector de la agricultura.

Todos entienden que ello consiste en una mejora en las condiciones de mercado,con una reducción de las subvenciones a la producción y el apoyo a laexportación. "Sin embargo -sostiene un documento de la OMC-, no hayacuerdo sobre el alcance de esas reformas (hasta qué punto reducir lassubvenciones y los aranceles) o sobre cómo deberían abordarse cuestionestales, como las preocupaciones no comerciales."

A pesar del fracaso, los diplomáticos argentinos recordaron que no es laprimera vez que en el GATT, hoy OMC, no hay negociación y se postergan lasdiscusiones. Lo que lo hizo más estruendoso en esta oportunidad fue la mayorat

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