La ilegalidad fronteriza es incontenible

22deFebrerode2000a las08:05

Comercio furtivo en elMercosur (Nota II)

, Río Grande do Sul.- Pese a los controles fronterizos, el contrabando desemillas de soja transgénica desde la Argentina hacia Brasil es incontenible.

Los testimonios recogidos en el noroeste y el centro del Estado indican queesa mercadería prohibida ingresa desde hace tres años y luego se multiplica.

Los agricultores brasileños aseguran que los cultivos clandestinos seexpanden campaña tras campaña, pues los costos de producción resultan hastaun 20 % más bajos.

"La propagación de las semillas pirateadas va más allá de Río Grandedo Sul... está fuera de control. Por eso creo que será superada la encrucijadalegal que frena la reconversión tecnológica del campo", sintetizaGilberto Gomes, secretario de Agricultura de esta localidad.

¿Cuánto dinero mueve este circuito ilegal? Se dice que los productores aquípagan hasta cinco veces lo que cuesta un saco de 50 kilos de soja convencional.¿Quiénes dominan el negocio? Nadie arriesga respuestas. Un pacto de silencioresguarda las cifras y las identidades. La única evidencia son las plantacionesilícitas descubiertas por la policía a principios de 1999.

"El ingreso irregular de productos agrícolas desde los países vecinoses un problema crónico del Estado de Río Grande do Sul", reconoce JoãoCarlos de Carvalho Rocha, procurador jefe del Ministerio Público.

Los relatos que se narran acerca del contrabando podrían convertirse encuentos policiales. Toda esa información permanece aún en secreto entre losproductores, pero no es parte de una investigación formal.

Sin embargo, según infidencias de algunas fuentes, hasta las autoridadeslocales saben quiénes y cómo tejen el negocio. Los testimonios concuerdan enel modus operandi utilizado por los contrabandistas de semillas transgénicas.Así lo cuentan algunos testigos, que prefirieron preservar su nombre.

Escena 1. Un grupo de productores brasileños visita la ExpoChacra, principalmuestra tecnológica del agro argentino. Allí intercambian información con losproveedores de semillas, que muestran las novedades desarrolladas en el mercadocriollo. En voz baja surgen las propuestas de venta y distribución para llegarcon estos productos más allá de las fronteras y de la ley. Acuerdan lascondiciones de entrega y, poco tiempo después, un camión cargado con lamercadería pactada ingresa en Río Grande do Sul y se reparte entre loscampesinos.

Escena 2. Un jockey cruza a caballo el río Uruguay. Su propósito ya no sonlas competencias hípicas. Lo acompañan dos canoas cargadas con bolsas desemillas de soja transgénica que del otro lado tienen comprador. Buena parte dela cosecha será procesada en el mercado interno, pero también se guardará unpoco para implantar en la próxima campaña y para abastecer a los vecinos quedecidan sumarse a la experimentación.

Escena 3. Sin intermediarios, un grupo de agricultores toma contacto con losdistribuidores de semillas argentinos y adquieren algunos sacos, quefurtivamente pasan a través de la frontera.

Esta red delictiva originada en el sur de Brasil ha comenzado a extenderse alos Estados de Santa Catarina, Paraná y Matto Grosso, según cuentan en elcampo. ¿Por qué el contrabando parece tan sencillo? Ocurre que, del ladobrasileño, la policía federal busca detectar a quienes plantan las semillas,pero no investiga el origen del delito. Del lado argentino, las autoridades deGendarmería y de Prefectura descubren la historia a partir de esta indagaciónperiodística.

El quid de lacuestión

En Brasil esdelito liberar en el ambiente organismos genéticamente modificados sin laaprobación de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio).

Aunque en septiembre de 1998

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