Soja transgénica: ¿nueva aftosa para la Argentina?

13deMarzode2000a las08:17

Discriminación deproductos genéticamente modificados afecta a la oleaginosa

Escribe JuanIgnacio Aguirre Gerente coordinador de la Cámara Empresaria de Distribuidoresde Agroquímicos, Semillas y afines de Córdoba

Hayque señalar la importancia que para la Argentina representa, la discriminaciónque a partir de mayo anuncia el Tokyo Grain Exchange para operaciones a futurocon la incorporación de sojas no genéticamente modificadas y las sí genéticamentemodificadas y las diferenciación entre ambas fundamentalmente en lo querespecta a cotizaciones de un tipo u otro.

existe desorientación (en el sentido textual de la palabra: carecende orientación) sobre el tema y que no saben cómo encararlo, ya que la sojatransgénica ha tenido una aceptación tal, que la superficie sembrada con estematerial es de 95% o más, y el resto es con materiales convencionales, porlo que los productores se resisten a volver a sembrar semillas de este últimotipo, amen de la diferencia de costos que representa su implementación.

Estados Unidos combatió la Aftosa con el RifleSanitario, matando los animales que contraían el mal, enterrándolos conuna capa de cal encima e indemnizando a los productores dueños del ganado,erradicando el mal en pocos años. Nosotros después de casi 100 años pudimoshacerlo. La diferencia de procedimiento entre un gobierno y otro es obvia.Evidentemente la Argentina tomó el rumbo equivocado en ese caso, enaquel momento. En estos momentos las características son similares entre elprincipio del problema de la aftosa y el actual con la soja transgénica.Hace falta una definición concreta de parte del secretario de Agricultura,Ganadería y Pesca, Antonio Berhongaray quien debería decir cuál será laposición de la Argentina al respecto: si seguimos como hasta ahora sembrando prácticamenteúnicamente soja transgénica, con el consiguiente riesgo de tener paísescompradores únicos, y además con posibilidades de reducción de los preciosactuales en rangos que pueden ir de entre 15% a 40%, según la opinión deentendidos, (que puede afectar fuertemente la rentabilidad de los productoresagropecuarios y la percepción de impuestos del propio gobierno, que surge porser la soja el cultivo con mayor superficie sembrada en nuestro país).

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