Europa se endurece con los transgénicos

11deAbrilde2000a las08:20
Más trabas para elagro argentino
BRUSELAS.-La Unión Europa puso ayer en vigor las normas más estrictas en materia deproductos transgénicos en el mundo al tornar obligatorio el etiquetado de todoalimento que contenga más de 1 por ciento de ellos. Esto incluye tanto a loscereales (que ya están subordinados a este requisito desde 1998) como a todoslos alimentos preparados, aditivos y colorantes.

La Comisión Europea estima que es posible detectar la existencia deproductos transgénicos (organismos genéticamente modificados -OGM-) hasta conun margen de error del 1 por ciento, y por eso ha colocado ese porcentaje como máximopermitido.

La medida afectará particularmente a los grandes países exportadores decereales, como la Argentina, que dedica actualmente un 77 por ciento de su áreasembrada de soja y un 5,6 por ciento de maíz a variedades transgénicas, segúndatos de la campaña 1998-1999 (aunque en la campaña 1999-2000 llegó al 35 porciento).

Su principal objetivo sería, sin embargo, los Estados Unidos, cuyosgranjeros han empleado este tipo de semillas en la producción del 72 por cientode sus cereales. Ahora, tanto los importadores como las compañías de alimentosinternacionales que operen en Europa podrán evitar pagar multas millonarias sólosi logran probar que la presencia de transgénicos fue accidental, como podríaocurrir con la polinización de parte de un cultivo orgánico por parte deabejas que pasaron antes por un campo transgénico.

Y las restricciones prometen ceñirse aún más. El Parlamento Europeo seapresta a aprobar esta semana una serie de propuestas destinadas a regular conmayor firmeza las importaciones de soja y maíz transgénicos, así como impedirque se otorguen licencias a nuevas variedades genéticamente modificadas.

La mayoría de los eurodiputados se ha hecho eco de la inquietud deconsumidores y defensores del medio ambiente, que temen la introducción devariedades resistentes a antibióticos en la cadena alimenticia, lo que podríaponer fin a la terapia eficaz de todas las enfermedades infecciosas.

"Queremos tener un control mucho más estricto de los transgénicos queentran y salen de la Unión Europea porque ésta es la única forma en la quepodremos garantizar la tranquilidad de nuestros consumidores y la seguridad denuestro medio ambiente", señaló a La Nación el eurodiputadolaborista británico David Bowe, autor del reporte que será mañana puesto avotación del plenario.

Bowe propone prohibir, por ejemplo, tanto el cultivo como la circulación deimportaciones de un tipo de maíz transgénico que incluye antibióticos de aquíal 2005.

Para especies destinadas al uso farmacéutico o veterinario, Bowe sugiere quesu cultivo se realice exclusivamente en invernaderos, de modo de que no entrenen contacto con el medio ambiente. También establece que no abandonen elterritorio de la Unión a menos que los exportadores cuenten con autorizaciónexpresa de un país importador.

Tanto la bancada socialista como la mayoritaria conservadora apoyan suiniciativa, la cual ya cuenta -mediante el sistema conocido como de"codecisión"- con el respaldo de la Comisión y el Consejo Europeo,las dos autoridades ejecutivas de la Unión. Esto permite prever que no sólopasará fácilmente el proceso legislativo sino también que su implementaciónserá inminente.

PorGraciela Iglesias
Enviada especial