Luz amarilla en Chicago

06deMayode2000a las08:56

HECTOR A. HUERGO
Chicago está al rojo. El fantasma de la sequíaadquirió cuerpo esta semana, moviendo a los precios agrícolas a los niveles másaltos en un año y medio. El efecto se trasladó amplificado a la Argentina,donde la soja y el maíz llegaron a topes impensados un par de semanasatrás y bien por encima de los presupuestados al momento de la siembra.

Este rally de los precios toma a los chacareros en plena cosecha, preocupadospor las lluvias que no permiten avanzar. Pero si la demora no se extiende muchomás, se levantarán 21 millones de toneladas de soja y 15 millones demaíz. Más de la mitad no está vendido.

La gran pregunta es si este nuevo nivel de precios se podrá sostener en eltiempo. El mercado está dominado por el clima. Esto lo veníamos remarcando ennuestro comentario semanal del mercado de granos. El sábado pasado (pág. 4 de ClarínRural) comentamos que el temor por la sequía hacía inminente una estampidade los precios. Esta se operó el lunes pasado, con el maíz subiendo hasta el límitepermitido y la soja acompañando. La tendencia se prolongó hasta el miércoles,para tranquilizarse los dos últimos días. Todo el movimiento fue regidofundamentalmente por los pronósticos meteorológicos.

El alerta amarillo venía del 13 de marzo, cuando los organismos oficialesanunciaron que se estaba frente a una primavera seca y calurosa. Ese pronósticode mediano plazo (a 30 y 90 días) se fue ratificando semana a semana. El juevespasado, el monitor Palmer Drough indicaba una leve acentuación de la sequía enel corn belt (cinturón maicero-sojero), pese a que habían caído algunaslluvias. Pero con temperaturas superiores a lo normal, y frente a la falta deprecipitaciones y nevadas durante el invierno, los suelos están con menosreserva de agua que la necesaria para garantizar la buena evolución de loscultivos.

De todas formas, las siembras avanzan a toda velocidad, lo que atenúa latendencia de los precios. Hay buena humedad superficial y los suelos están muybien para trabajarlos. Ya está sembrado el 80% del maíz y el 30% de la soja,según los analistas. Ellos mismos sostienen que esto no tiene muchaimportancia, y que hasta puede ser peligroso porque al sembrarse todo junto,también se emparejará la floración, quedando más "timbeada" laproducción. Si llueve bien en floración, mejorarán los rindes. Si se demorael agua, el desastre puede ser grande. Por otro lado, han encontradocorrelación negativa entre siembras tempranas y rendimientos, tanto para maízcomo para soja, contrariando a las opiniones que sostenían lo contrario lasemana pasada.

Como factor alcista adicional, está la cuestión de la sequía en China, quepersistió esta semana acentuando los daños al trigo. Fue precisamente el granoque más subió en los tres últimos días de la semana, al tomar estado públicoque el problema chino podría ser grave. También falta el agua en las planiciestrigueras de Canadá.

Esta situación ha construido lo que se llama un "premio climático"muy fuerte. Esto significa que los precios cuentan con un componente de altavolatilidad, que puede desaparecer rápidamente si la realidad contradice a lospronósticos. Hacen falta a partir de ahora 30 mm por semana como mínimopara acompañar la evolución de los cultivos hasta la floración. Esta últimasemana no se alcanzó ni la mitad de esa cifra. Para este fin de semana seauguran algunas lluvias. Por eso ayer el mercado operó levemente hacia abajo enel arranque: al cierre de esta edición Chicago había caído el 1% en soja,trigo y maíz.

La mayor parte de los consultores de mercado piensan que los precios pueden caerbastante si el clima se arregla rápidamente, pero ven también firme a lademanda externa. Casi nadie cree que puedan bajar a los niveles de 1999, cuandola soja se hundió hasta los 135 dólares. Ahora está 50 dólar

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