No se gasta ni un peso de más en la compra de fertilizantes

03deJuniode2000a las08:21

Las excesivaslluvias de los últimos tiempos han provocado el lavado de nutrientes en zonastrigueras, por lo que la fertilización se hace más necesaria.

Este cereal, como es sabido, requiere mayormente de fósforo (fosfato diamónicoes el más común) en el momento de la siembra y nitrógeno (urea, en general)para el desarrollo a partir del macollaje (cargado de granos en la espiga).

Pero la demanda, por parte del productor, está muy aletargada, precisamenteporque esas lluvias anegaron campos y no permiten el ingreso de las cosechadoraspara levantar los granos gruesos que aún están en el campo.

Y al mismo tiempo, en donde ya no hay soja, maíz o girasol, faltaconsistencia en el terreno para iniciar las labores de la campaña de granosfinos.

Los bolsillos del productor precisamente no se caracterizan por suabundancia, lo que justifica en estos momentos una racionalización del gasto,opinan las fuentes consultadas. Sin embargo, se rescata una dosis de optimismo,fundamentada en la recuperación del precio internacional, lo que impulsaría alproductor a sembrar más y a invertir en mayor tecnología para obtener mejoresrendimientos.

Análisis desuelo

Según los análisisde suelo efectuados en lotes trigueros de la zona norte, oeste y algo del surbonaerense y sur santafecino han demostrado que, en general, los nitratos estánmuy bajos, por lo cual será necesario aplicar nitrógeno, explicó a La NaciónAlberto Ongaro, de Tecnoagro SRL, empresa consultora dedicada al análisis desuelo.

Pero en épocas de crisis como la actual, el productor le debe sacar cada vezmás punta al lápiz, lo que en este aspecto implica un manejo racional en laaplicación de fósforo y nitrógeno, básicamente los únicos insumos del trigo(el de la semilla es de poca incidencia, pues se emplea la que guarda elproductor de la cosecha anterior, y el de los agroquímicos -herbicidas- tienenmínima incidencia.

"Estos insumos pueden llegar a representar hasta el 40 por ciento delcosto de producción del cultivo de trigo", expresó la consultora en su últimoboletín informativo.

Si bien estamos en el primer mes de siembra (que se extiende hasta fines deagosto), cuando el nivel de ventas de insumos ronda un 20 por ciento, latendencia marca que hay un retraso respecto del consumo histórico, que rondaríatambién un 20 por ciento.

Si el año último fueron las bajas cotizaciones de los granos que frenaronel impulso de siembra, en éste hay que buscar la explicación en el clima, queha causado serios trastornos en la cosecha de la soja, un producto necesario ala hora de hacer caja.

Y así como con el trigo el productor paga una parte de los insumos de lasiembra de granos gruesos, y con el girasol y el maíz, abona el resto, loproducido con la soja es el beneficio que le va a quedar en definitiva paraevolucionar durante todo el año.

"Como las últimas lluvias han demorado las cosechas de soja y de maíz,el productor está muy preocupado porque tiene en el potrero el dinero quenecesitará para vivir el resto del año", dijo Víctor Llauró, deCampotencia, empresa proveedora de insumos agropecuarios.

Esta situación ha determinado que el mercado de fertilizantes, y también elde semillas, se estén desarrollando tímidamente. Comparando con las ventasefectuadas a igual fecha del año último, el empresario no encuentra muchasdiferencias.

En ese sentido, recordó Llauró que en 1999 el consumo de fertilizantes seracionalizó al máximo como consecuencia de la caída del precio de los granos,como para "no gastar un peso más del necesario". La reducción oscilóentre un 20% respecto de un ciclo normal, pese a que el precio de éstos serebajaron para acomodarlos a las cotizac

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