Alto Valle: carpocapsa genera fuerte pérdida

16deJuniode2000a las08:08

Alrededor de 30% de la producción de peras y manzanas en la regiónpatagónica está afectado por la carpocapsa o Cydia pomonella. Así tambiénlas pérdidas provocadas por la caída de las exportaciones y los gastos eninsumos, entre otros indicadores, se traducen en 30 millones de dólares en elAlto Valle de Río Negro.

La carpocapsa, un gusano que ataca fundamentalmente a manzanas y peras, es eneste momento la plaga más importante en frutales de pepita. Se caracteriza porcavar galerías en el fruto, provocando la pérdida del valor comercial delproducto. Si bien la fruticultura argentina no tiene vedados mercados por sufrirde Cydia pomonella, los países importadores realizan estrictos controles parapermitir el ingreso de frutas, registrándose importantes pérdidas en lasexportaciones durante los últimos dos años.

Por caso, las ventas de peras sufrieron una baja de casi 4 por ciento,pasando de 177 millones de dólares en 1997 a 170 millones durante el añopasado. En tanto, en el sector de manzanas el impacto se sintió más, dado quelas exportaciones cayeron 25,6%, totalizando 129 millones de dólares en 1997 y96 millones en el ’99. A la cabeza de los compradores se ubica la UniónEuropea, un mercado conocido por la rigurosidad en sus inspecciones sanitarias,seguido de Brasil y los Estados Unidos. Sin embargo, Taiwán y México sonmercados potenciales para la Argentina, aunque aún ponen barreras a la frutalocal.

Arancel

«Nos estamos autocontrolando con el arancel que pagamos y administramos»,indicó el presidente de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados(CAFI), Miguel Miquel. En efecto, con el fin de erradicar la plaga, losproductores pagan un canon de 1,5 dólar por tonelada de cosecha que se destina50% al Programa de Lucha contra la Carpocapsa y con la otra parte se financia lalucha contra la mosca de los frutos. Si se toma en cuenta que la producción demanzanas en la Argentina es de 1,1 millón de toneladas y la de peras llega alas 410 mil, se llega a la conclusión de que la producción aporta al Programa1,7 millón de dólares al año.

El Programa lo coordina el Servicio Nacional de Calidad y SanidadAgroalimentaria (SENASA) y la Comisión de Sanidad Vegetal, integrada porrepresentantes de la producción de Río Negro, Neuquén, La Pampa, Buenos Airesy Chubut, «para garantizar la transferencia de fondos», según aseguraronfuentes del SENASA.

Sin embargo, desde el sector productivo se ponen en duda «las funciones noaranceladas que debe cumplir la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca yAlimentación (SAGPyA)». En el SENASA aseguran que, concluida la primera etapade diagnóstico, ya se instalaron 1.500 trampas «para establecer la dispersióne incidencia de la plaga en toda el área productora» y que junto con laaplicación del Sistema Termoacumulativo de Grados Día permite establecer losmomentos óptimos para iniciar los tratamientos de control.

La comisión mixta realiza el relevamiento, monitoreo, fiscalización,control, generación y adaptación de nuevas tecnologías. Aunque a partir deagosto del año pasado se crearon 5 Comisiones Fitosanitarias Locales (CFL),sobre un total de 16 cámaras de productores de todo el Valle, que tienen latarea de proponer, coordinar y ejecutar las directivas que salen del SENASA.Dichas comisiones están formadas por agentes técnico-fitosanitarios que seencargan de asistir a los productores y que tienen como base de operaciones lascámaras de productores ubicadas en las localidades que se encuentran a lo largode los ríos Limay, Neuquén, Negro y Colorado.

Entre los métodos de control están el químico, que consiste en laspulverizaciones con insecticidas; el llamado de «confusión sexual», en el quese busca disminuir la reproducción, y el biológico, en el que se introducenenemigos naturales de la plaga.

Además está el método cultural, que se trata de la eliminación de las

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