Un acuerdo preocupa a los fabricantes de maquinaria agrícola

29deJuniode2000a las08:21

El acuerdo automotor entre la Argentina y Brasil en el marco del Mercosurgeneró una fuerte polémica con los fabricantes de maquinaria agrícola. LaAsociación de Fábricas Argentinas de Tractores y Equipamientos Agrícolas yViales (AFAT) se opuso a la inclusión de este tipo de bienes de capital, talcomo proponían las autoridades brasileñas. El secretario de la entidad, JulioPereyra Iraola, habló sobre el tema y subrayó que «no hay oferta nacional quepueda compensar el desbalance actual».

Periodista: ¿Cuál es el alcance del Acuerdo Automotor Argentino Brasileñorespecto de la maquinaria agrícola y vial?

Julio Pereyra Iraola: El acuerdo se encuentra en etapa de negociación finalentre los países del Mercosur y fue precisamente la inclusión de tractores,cosechadoras y de maquinaria vial un tema que diferenció las posiciones de laArgentina y del Brasil. Este se opuso sin éxito a la inclusión en el acuerdode estos bienes de capital sujetos a un mecanismo de intercambio balanceado. Laposición de AFAT ha sido desde hace muchos años contraria a la inclusión deestos bienes junto a automóviles y camiones en tanto hemos advertido sobre ladificultad de consolidar el tratamiento de bienes dirigidos a usos y segmentosde mercados distintos: tractores y maquinaria vial son bienes de capital, ytambién sobre la notoria diferencia de escala y de importancia políticarespecto de la fabricación y el comercio de automóviles.

Tratamiento

P.: ¿Alcanzar un intercambio balanceado parece un objetivo deseable en elcomercio bilateral?

J.P.I.: Es deseable un cierto equilibrio global pero es en cambio discutiblebuscarlo sectorialmente mediante protecciones intra-Mercosur dentro de uncreciente número de bienes incluidos en un régimen de excepción. Esterequisito modificaría la idea básica del Mercosur. Nuestros bienes estánsujetos a un tratamiento general que determina un arancel cero para el comerciointra-Mercosur; esto se acordó mediante tratados internacionales como el deAsunción y de Ouro Preto, que tienen en la Argentina jerarquía constitucional.Los gobiernos dieron a través de estos instrumentos señales a los actoreseconómicos para que se localizaran, organizaran, produjeran y comercializarancon arreglos a estas pautas de eficiencia y competencia. Transcurrieron largosaños durante los cuales ganó participación en el mercado la oferta de origenbrasileño. Este era un resultado posible dentro de la unión aduanera acordadapor los gobiernos. El balance actual es favorable para Brasil en cuanto a bienesfinales y con menor volumen se registran exportaciones a ese mercado de motores,partes y piezas y también se cuentan interesantes acuerdos de coproducción queinterpretan la filosofía de complementación y especialización del Mercosur.Nosotros solicitamos al gobierno nacional que se adoptaran medidas queestimularan el mantenimiento y el desarrollo de la producción local. Algunasmedidas de alcance limitado que se adoptaron no modificaron las condicionesbásicas para el desarrollo de los negocios en la Argentina. El actual escenariosería de difícil reversión ya que prácticamente no hay oferta nacional quepueda competitivamente compensar el presente desbalance; con distinto grado,esta situación es común a la maquinaria agrícola autopropulsada y a la deconstrucción vial.

P.: ¿Qué consecuencia tendría para las empresas la aprobación del mercadode intercambio balanceado?

J.P.I.: El proyecto en negociación prevé la aplicación de una penalidad o,dicho de otra manera, de un «arancel intrazonal» cercano a 10% para lasimportaciones procedentes del Brasil que no fueran compensadas por exportacionesde bienes comprendidos en el acuerdo dentro del rango de flexibilidad previsto.El arancel al bien de capital se traduciría en un aumento de precios quedebería pagar el productor agropecuario argentino, lo que aumentaría lasdesventajas que

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