No hay que sacarle más plata al campo

30deJuniode2000a las08:48

La semana pasada, Antonio Berhongaray consumó una audaz jugada política.Con el apoyo de las entidades del sector y el acompañamiento de prestigiososeconomistas presentó el documento de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,Pesca y Alimentación (Sagpya) que muestra al campo cediendo anualmente ingresospor más de 5.000 millones de pesos, en beneficio del Estado y de otros sectoresde la economía. Ahora, para atenuar los inevitables embates de la conduccióneconómica, poco dispuesta a reconocer postergaciones sectoriales, y de losrestantes segmentos productivos involucrados en el revelador informe de laSagpya, el secretario afirma que el trabajo "solo tiene el propósito deabrir un debate sobre el ordenamiento de la economía nacional". Noobstante, en diálogo con Ámbito Agropecuario, el funcionario admitió que"desde el momento en que se produce, todo trabajo comparte el doblecarácter de herramienta intelectual e instrumento político". Sinabandonar su mansedumbre pampeana, arrimó los primeros fuegos a la polémicadeslizando, como una de las primeras conclusiones: "No hay que sacarle másplata al campo".

El secretario dijo también que "no hay elementos racionales en elrechazo brasileño al maíz Bt argentino" y aseguró que sin desconocer lasprevenciones del público europeo "la Argentina seguirá investigando yproduciendo alimentos transgénicos con la absoluta seguridad de que soncientíficamente inocuos para la salud humana". Habló también del destinode la ganadería después de la aftosa, de la necesidad de disminuir el númerode buques pesqueros para conservar el recurso en el Mar Argentino, y de lamarcha de las economías regionales para concluir que "a pesar de ladistorsión de los precios relativos, la rentabilidad está volviendo alcampo".

La fuerza del lobby

"Si busca el objetivo del documento (‘Efectos de la políticacomercial externa y fiscal sobre el sector agropecuario argentino’) loencontrará en el prólogo donde dice que el trabajo pretende poner la economíadel país negro sobre blanco para que, sin renunciar a la posibilidad derealizar políticas activas, el Estado y la Sociedad sepan cómo se distribuyenlos recursos y las cargas en el desarrollo de esa políticas. Pero si quiere unainterpretación, me remito a lo que dijeron los panelistas (en el acto depresentación) en el sentido de que la magnitud de la transferencia de ingresosdel campo a otros sectores sólo se explica por desconocimiento del complejoagroalimentario y por la fuerza de los grandes lobbies que impulsaron laprotección arancelaria como mecanismos para la sustitución deimportaciones", responde Berhongaray tratando de poner distancia respectode un documento cuya elaboración impulsó con entusiasmo y cuya divulgaciónmaneja con prudencia.

"Lo más significativo es que el campo, sin protección, participa del63% del valor agregado de la economía y genera 1,5 millón de empleos, mientrasque otros sectores protegidos (automotores, autopartes, vestimenta, petróleo,plásticos y siderurgia) ocupan a sólo 350 mil trabajadores. Creo que con estose derrumbó el mito de que el campo no da ocupación", agrega elsecretario.

Ahora el documento "será distribuido en medios académicos, comouniversidades y fundaciones, y políticos como el Parlamento y los gobiernosprovinciales, para abrir un amplio debate sobre un tema que debemos mirar defrente. Sobre la base de las sugerencias que se formulen realizaremos la segundaparte con análisis desagregados de algunos sectores pero, como dijeron lospanelistas, la tendencia general no cambiará y ya está claro que no hay quesacarle más plata al campo", concluye el funcionario.

Un rechazo sin lógica

Con respecto al rechazo brasileño del maíz Bt argentino, Berhongarayaseguró que "no tiene lógica" porque "el evento está

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