Chile discute en serio su ingreso al Mercosur

10deJuliode2000a las08:04

Chile discutirá esta semana por primera vez de manera seria y concreta susverdaderas posibilidades de ingresar al Mercosur como socio pleno. Se espera queel gobierno de Ricardo Lagos proponga una suerte de fórmula de integración a«dos velocidades» al estilo Unión Europea.

Mientras tanto, la Argentina y Brasil volverán a discutir un temarecurrente: los subsidios al ingreso de bienes de capital. Con el debate deambos temas quedará inaugurada ejecutivamente el período de presidencia protémpore del bloque comercial que tiene a su cargo Brasil, desde que Fernando dela Rúa la entregó a Fernando Henrique Cardoso hace dos viernes en BuenosAires.

Durante los próximos seis meses Brasilia comandará la agenda del bloquepara elegir, los temas que la Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil debendebatir.

El ingreso de Chile es para Brasil fundamental y probablemente hacia esesentido se dirijan los mayores esfuerzos. En un segundo término aparece elcompromiso brasileño de definir antes de fin de año, los contenidos concretosde las metas macroeconómicas que los miembros del bloque se comprometen arespetar. En una nebulosa, y con pocas probabilidades, se encuentra laposibilidad de que Brasil acepte eliminar su política de subsidios industrialesal azúcar, pese a que en teoría antes de fin de año el tema debería estarterminado.

Clave

Políticamente el ingreso de Chile al Mercosur es una decisión ya tomada ycompartida en conversaciones privadas y públicas entre De la Rúa, Lagos yCardoso. Hace algo más de una semana, en Buenos Aires, todas las frases fueronen ese sentido. Para la Argentina el ingreso chileno es clave. Se garantiza unasalida rápida hacia el Pacífico y geopolíticamente equilibra la fuerza deBrasil. Para los ojos de este país, la suma de Chile al Mercosur (yeventualmente de Perú, Bolivia y Venezuela), consolidarían al bloque como eltercero más poderoso del mundo (luego de la UE y el Nafta) y potenciarían aBrasil como el principal referente político y económico de América del Sur;rol fundamental en el momento de presionar ante Estados Unidos, Europa y laOrganización Mundial de Comercio (OMC). Sin embargo esta buena voluntad chocacontra una realidad pétrea: la economía chilena es hoy una de las másabiertas de América latina y no acepta la estructura de impuestos externos queadoptó el Mercosur. Hay un dato incontrastable. Mientras Chile tiene hoy unarancel promedio de 7%, con la promesa de ubicarlo en 5% en dos años, elMercosur mantiene 14%. La Argentina presiona para que dentro de los próximosseis meses, según lo aseguró la semana pasada el subsecretario deIntegración, Norberto Ianelli, ese promedio caiga a 11%. Sin embargo aún ambasposiciones estarían lejos. En algún momento Lagos, durante la campañapresidencial, deslizó que Chile podría acercarse al Mercosur; sin embargo lascríticas y protestas (encabezadas por el ex ministro de Hacienda y hoyfuncionario del FMI Eduardo Aninat) desecharon la idea.

Desde este viernes el presidente chileno se encontrará en Brasilia conCardoso y, se asegura, finalmente el ingreso de Chile se discutirá en blancosobre negro más allá de las voluntades diplomáticas. El primer debate seriosobre el tema se dará el viernes 14, en Brasilia y según los datos que manejala cancillería argentina Lagos propondrá dos hipótesis de trabajo. La primeraes «importar» desde la UE la idea de la integración a «dos velocidades».Esto es, que un país que ingresa en un bloque comercial ya consolidado se vayaintegrando paulatinamente dejando de lado algunos sectores puntuales. En Europaesta fórmula se utilizó para que se sumen al proyecto de unión comercialEspaña, Grecia y el bloque del Este (República Checa, Polonia, Hungría, etc.)luego de la caída del Muro de Berlín, para que su economía interna másretrasada no sufra con la competencia de Alemania o Francia.

En el caso del Mercosur, l

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