Perjuicios para la maquinaria agrícola

13deJuliode2000a las08:30

"Nos cambiaron las reglas de juego", manifestó Miguel DiStefano, presidente de John Deere

Los equipos costarían un 10% más caros por un arancel diferencial.

La Argentina importa más de lo que exporta en equipos y autopartesagrícolas.

Si el negocio de la maquinaria agrícola venía con problemas por la caídade las ventas, desde el mes próximo se sumará un obstáculo más cuando entreen vigor el acuerdo automotor del Mercosur firmado semanas atrás en BuenosAires.

El problema es el siguiente: una de las cláusulas del convenio fija unarancel compensatorio para aquellos desequilibrios en la balanza comercial deequipos autopropulsados, que en el caso del campo son tractores, cosechadoras ypulverizadoras. Esta medida golpea, en su mayoría, a las firmasmultinacionales.

La compensación equivale al 75 por ciento del arancel extra-Mercosur (14%),por lo que correspondería pagar por los excedentes un 9,8 por ciento.

"Esta situación nos complica el negocio agrícola y vial, porque noshace participar en un comercio administrado, que ha sido la forma de vida de laindustria automotriz. En 1986 se derogó el último régimen que regulaba laindustria del tractor. Nos cambiaron las reglas de juego, el Mercosur nopreveía esto", señaló a La Nación el presidente de la multinacionalJohn Deere y titular de la Asociación de Fabricantes de Tractores (AFAT),Miguel Di Stefano.

Según el empresario, "para muchas empresas será imposible no trasladarel costo de un arancel adicional al precio del producto y provocará unencarecimiento de los equipos. Creo que finalmente será una nueva transferenciadel sector a otras actividades de la economía".

Balanza desfavorable

La Argentina importa de Brasil mucho más de lo que le exporta y por elloserá muy difícil compensar el comercio bilateral, para evitar pagar esearancel. Se estima que las compras tuvieron un tope de 200 millones de dólaresen su mejor momento, y las ventas se ubicarían en 50 millones. Un problemamenor es la eliminación de las importaciones temporarias (libre de impuestos)para equipos o autopartes que luego integrarán las unidades finales que seexportarán al país de origen.

La industria tecnológica vivió su momento de esplendor entre 1996 y 1997,el último boom agrícola mundial.

En ese período el productor hizo la mayor inversión de la década enrenovación tecnológica. Hoy, el costo de una cosechadora se ubica,aproximadamente, entre 200.000 y 240.000 pesos y los tractores, entre 50.000 y70.000 pesos. Las ventas de este año cayeron hasta un 50 por ciento respecto de1998.

Di Stefano señaló que si bien John Deere no está analizando dejar elpaís, "porque no se puede estar fuera del mercado argentino", sí, encambio, planteó dudas sobre los programas de inversión que se pautan conbastante tiempo.

Una de las preocupaciones de Di Stefano es la inmediatez de la vigencia delacuerdo, el 1º del mes próximo.

"Nosotros necesitamos hacer las compras con bastante anticipación yesta situación nos perjudica", aclaró.

A la espera de un decreto

Mientras las empresas de máquinas autopropulsadas se sienten perjudicadaspor ser incluidas en el acuerdo automotor del Mercosur, los industrialesnacionales esperan que el Ministerio de Economía prorrogue el decreto 364, quefijó hasta el 30 de junio último un reintegro del 10 por ciento a la venta demaquinaria de origen nacional.

Este apoyo para las empresas nacionales es considerado por los industriales"muy valioso" en este tiempo de fuerte retracción en las ventas. Elcosto fiscal anual, desde marzo del año último, fue de 24 millones de pesos.

La última información que recibieron los empresarios locales de lasecretaria de Industria, Débora Giorgi, es que el decreto con la prórrogahasta fines de año está redactado y cumpliendo las últimas etapas para quellegue a l

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