Reunión en Rio: autos y pollos
PorEn ese sentido, aclaró que no cabe el término «suspensión» utilizado porTapias al referirse al acuerdo, ya que sin la formalización ante la ALADI elconvenio aún es letra muerta.
Hasta tanto, Brasil espera ser informado de la fórmula de medición queutilizará la Argentina para determinar los componentes nacionales que debenincorporar los automóviles y por qué ese país ya puso en vigor el acuerdo, alque se espera que adhieran también Paraguay y Uruguay.
Ratificación
Sin embargo, el presidente Fernando de la Rúa ratificó ayer la plenavigencia del acuerdo automotriz con Brasil, al restar importancia a lasobjeciones presentadas por el socio mayor de la Argentina en el Mercosur.
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Para este tipo de empresas agropeucarias la IA no sirve: la pregunta clave que se deberían hacer antes de aplicarla«La Cancillería brasileña ha dicho que está todo bien», enfatizó De laRúa, durante una conferencia de prensa que ofreció en la residencia de Olivosjunto al presidente electo de México, Vicente Fox.
Por su parte, el ministro de Economía, José Luis Machinea, dijo que «a losumo habrá algún aspecto para observar» en el nuevo régimen, pero aclaróque «el acuerdo internacional está en pie».
«Creo que no hay ninguna diferencia importante, en todo caso puede haberalgún tipo de presión relacionada con alguna parte de la industria de Brasil,pero el acuerdo creo que es claro y si la hay, no se trata de nada sustantivo»,señaló el titular del Palacio de Hacienda.
Autopiezas
El acuerdo establece que los vehículos fabricados en la Argentina y Brasildeben tener 60 por ciento de contenido regional, es decir piezas producidas enel Mercosur, y por petición de las autoridades argentinas se incorporó elllamado «contenido superlocal», por el cual 30 por ciento de esas piezas debeser nacional.
El encuentro del miércoles también abordará las restricciones argentinasal ingreso de pollos brasileños, asunto que Brasil amenaza con llevar a laOrganización Mundial de Comercio (OMC).
El gobierno argentino impuso recientemente un arancel de entre 92 y 98centavos de dólar por kilo para los pollos enteros brasileños, comocompensación por supuestos precios menores a los existentes en Brasil, medidaque regirá hasta julio del 2003.
Botafogo recalcó que si bien estos problemas «no son deseables, tampoco sonanormales cuando hay un incremento comercial» y que «ninguno de los dospaíses tiene interés en paralizar el proceso, por lo que no dudo que seencontrarán soluciones técnicamente viables».
