Lo que piden los agricultores y lo que pueden los gobiernos: ¿mendigar dependencia o proporcionar emancipación?

23deAgostode2000a las10:26

En los países de América Latina existe un evidente y crecientedesequilibrio entre:

a) las múltiples y urgentes necesidades de millones de agricultores (quienescon todo el derecho reclaman tierra suficiente, riego, maquinaria, insumosmodernos, crédito, garantías de comercialización, subsidios, etc.); y

b) las decrecientes posibilidades de los debilitados, deficitarios yendeudados gobiernos en satisfacerlas.

Como si esto fuese poco, los escasos recursos que los gobiernos destinan alagro, se vuelven aún más insuficientes porque suelen ser asignados en formacontraproducente a alimentar burocracias improductivas y a "regalar elpescado, año tras año en vez de enseñar a pescarlo una única vez".

Este pseudo paternalismo contribuye a perpetuar la dependencia que losagricultores tienen del Estado y con ello a agudizar aún más dichodesequilibrio.

Los gobiernos no quieren o no pueden?

Ante este creciente desbalance entre "lo que piden los agricultores y loque pueden los gobiernos", seguir formulando agotadas propuestaspaternalistas - por mejores que sean las intenciones de quienes lo hagan - esuna actitud que causa mas daño que beneficio a los agricultores. Talespropuestas desorientan a los productores, estimulan la pasividad y de hecho losengañan, al sugerirles que sigan esperando por recursos y decisiones que losgobiernos, aunque quisiesen, no podrían proporcionarles. Este desbalance es tanabismal que las propuestas convencionales perdieron su eficacia y vigencia. Elmodelo llegó a tal grado de agotamiento que ya no es posible
recuperarlo; sencillamente hay que reemplazarlo por una estrategiaeducativo-emancipadora.

Con tal fin los gobiernos, conscientes de que "no están en condicionesde hacer todo por todos los agricultores siempre", inexorablemente tendránque asumir un papel esencialmente emancipador de dependencias. Con estepropósito deberán delegar a los propios agricultores gran parte de la
solución de sus problemas, en vez de alimentar en ellos la nueva ilusión deque el mercado y las cadenas agro-alimentarias (agribusiness) lo harán por losproductores; porque el mercado y el agribusiness están preocupados en resolverlos problemas suyos y no necesariamente los de los productores rurales.

Para preparar esta progresiva emancipación, los gobiernos deberán promoverformas sencillas de organización empresarial de los agricultores yproporcionarles los conocimientos mínimos que ellos necesitan para queverdaderamente quieran, sepan y puedan:

a) asumir, en forma gradual, actitudes y roles más protagónicos en laeficiente solución de sus propios problemas; e

b) incrementar la bajísima productividad/rendimiento de todos los factoresde producción que ellos ya poseen, con el elemental propósito de que cadaunidad de mano de obra, tierra, insumo, crédito,
animal, o tractor - por el simple hecho de que es escasa, cara o insuficiente -produzca con más eficiencia una mayor cantidad de granos, tubérculos, frutas,hortalizas, forraje, carne, lana o leche; y
especialmente de ingresos.

En otras palabras, el Estado moderno deberá proporcionar a los agricultoreslas competencias para que ellos puedan "producir más y mejor con menosrecursos, con menos Estado y con menos
expropiación del agribusiness"

Primero lo posible después lo deseable

Con este propósito emancipador los gobiernos deberían fijarse, pragmáticay realísticamente, dos grandes prioridades estratégicas:

1ra. Prioridad: En el corto plazo, formar , capacitar orecapacitar agentes de asistencia técnica y extensión rural (ATER) para quetengan mucho mayor capacidad de contribuir a una rápida corrección de lasineficiencias tecnológicas, gerenciales y organizativas que ocurren en los
disti

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