La segregación de granos es una práctica útil para ganar mercados

22deSeptiembrede2000a las08:45

Escribe Daniel Raffo

En granos, la segregación o diferenciación no es mala. Los principalespaíses exportadores la practican cuando encuentran importadores dispuestos apagar el costo adicional que demanda realizar un embarque con granosespecíficos de calidad y uniformidad garantizada. En la Argentina, la movidarecién comienza y, aunque el uso es incipiente, ya hay varias empresasdedicadas a la selección. Es que la acelerada irrupción de nuevas tecnologíasen el agro no solamente transformó los sistemas de producción, sino quetambién multiplicó la variedad de productos y, ante una oferta diversificada,la segregación se proyecta como una insoslayable estrategia de venta.

"Algunos asimilan la segregación de granos a la polémica entredefensores y detractores de transgénicos, pero el concepto es mucho másamplio. En verdad, la segregación surge cuando hay diversificación en laoferta y selectividad en la demanda", explica la ingeniera María InésJatib, a cargo de los cursos sobre la especialidad en la cátedra deAgronegocios de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

A modo de ejemplo, menciona los envíos de "maíz libre de químicos enla etapa poscosecha de los Estados Unidos a Japón, con un premio de 16 dólaresla tonelada, que representó –en su momento–, un sobrecosto del 16% porencima de la cotización corriente; también maíz con alto contenido oleosodespachado desde Europa al mismo mercado, con un premio de 20 dólares latonelada, equivalente a un 17% sobre el precio de chacra". Ambos casosfiguran en los trabajos realizados por Graham Brookes y Daylan Bardley, en losEstados Unidos, y Allan Bucwell, en Gran Bretaña, para determinar cómofuncionan los sistemas de segregación de granos en esos mercados.

"La primera conclusión –sostiene Jatib– es que la segregacióntiene un costo adicional y, para realizarla, debe haber alguien dispuesto apagarla". Los estudios indican que los costos adicionales de ladiferenciación para "rasgos de calidad" de granos oscilan entre"el 5% y el 15% por encima del valor convencional del producto entranquera". En cambio, para precisar "característicasagronómicas" el sobrecosto es de 8% al 16%, comenta Jatib.

La variación depende del tipo de producto y del nivel de selección que sepretenda. "En teoría, podemos distinguir dos sistemas", explica laespecialista. "Por un lado tenemos la identidad preservada (IP), aplicada ala tipificación de pequeños volúmenes de productos desarrollados en líneasperfectamente diferenciadas, como puede ser la producción de orgánicos, y porel otro la segregación (S), que corresponde a grandes volúmenes de commoditiesque se desarrollan en espacios comunes, por ejemplo, granos con particularidadesespecíficas, que se producen en un mismo campo", puntualiza. "Enambos casos, los procedimientos deben acompañarse con la documentaciónprobatoria del comportamiento del producto desde la semilla hasta el embarque,pero como el tipo de control es distinto, también varía el costo deltrabajo", completa.

Para el caso de IP, se parte de un establecimiento donde se desarrolla unadeterminada línea de productos y es relativamente sencillo controlar el procesoy garantizar el resultado final. Pero la cosa se complica cuando se trata depracticar la S en un campo donde se obtienen diferentes productos. "Elpunto de partida es simple porque la semilla ya viene certificada por elproveedor, pero a partir de allí hay que controlar estrictamente todos lospasos. Se debe sembrar con una máquina diferente o limpiar muy bien lasembradora común para que no queden restos de otros granos y el cultivo no semezcle con una variedad no deseada. La misma precaución vale para lacosechadora, el silo, el camión de transporte, la tolva de embarque, la bodegadel barco o el container

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