Es preciso garantizar el presupuesto del PSA

25deSeptiembrede2000a las08:35

Algunos aspectos del proyecto de ley de presupuesto 2001 naturalmente han deincidir en el sector agropecuario. El recorte previsto para el Fondo Especialdel Tabaco —un subsidio que beneficia a siete provincias tabacaleras— ya haprovocado airadas reacciones de funcionarios y dirigentes de esos distritos.

Las reducciones en los subsidios a los combustibles y al gas en la regiónpatagónica también generó protestas de gobernadores y legisladores de lasprovincias que la componen.

La pasada semana, productores agrupados en el Programa Social Agropecuario(PSA) denunciaron su virtual extinción.

Ramón Ríos del NEA, Marcos Peña del NOA, Mario Gñaves (Centro y Cuyo) yDomingo Giuliani (Patagonia) dijeron que el «presupuesto operativo (del PSA)fue de 10 millones de pesos hasta 1999 y en ese año se destinaron sólo 3,4millones.

«En el año en curso directamente desaparecimos del presupuesto nacional ysobrevivimos gracias a una partida de reasignación interna de la Secretaría deAgricultura de 4 millones de pesos», señalaron.

«Para el 2001 —agregaron— sólo se tiene previsto destinar 500 mil pesospara su desarrollo. Esto significa la muerte del programa y, por ende, de todoslos productores».

Los productores insisten en que, para que el Programa funcione adecuadamente,el presupuesto debe ser de 10 millones de pesos.

El PSA fue creado en 1993 por Agricultura asistiendo con créditos, recursostécnicos y capacitación a más de 40 mil familias de pequeños productores en21 provincias agrupados en 5.200 «Emprendimientos Productivos Asociados» conun 26 por ciento de participación de mujeres campesinas.

El PSA constituye un muy buen incentivo para el desarrollo de los minifundiosque representan un 47 por ciento de las explotaciones rurales del país. Loslegisladores, para el presupuesto del 2000, eliminaron la partida para el PSA.

Para el 2001, se piensa asignar sólo 500 mil pesos. Este es uno de losproblemas que debe resolver el país respecto de ciertas cuestiones que tienenque ver con un pensamiento estratégico.

¿Apoyamos este tipo de emprendimientos, o dejamos que el mercado actúe porsí mismo y asigne los recursos según criterios asimétricos?.

¿Abandonamos a su suerte a miles de pequeños y medianos productores quetrabajan su tierra con verdadera dedicación y mucho esfuerzo?

Esta es una pregunta que, en principio, deberían responder los diputados ysenadores que son quienes analizan el presupuesto.

¿Entienden estos servidores públicos que cuando recortan un programa comoel PSA las consecuencias se traducen en su desaparición lisa y llana? Hechos deesta naturaleza son indicativos de la forma indolente en que se tratan lascuestiones vinculadas con el sector.

Varias veces nos hemos referido también al INTA que padece la falta derecursos lo que obstaculiza su gestión a favor de la investigación y laextensión.

El INTA sigue careciendo de autarquía económica, su presupuesto depende deque haya partidas en la Nación y, por lo tanto, carece muchas veces de losingresos suficientes como para cumplir con la tarea asignada.

Pero todos destacan la importancia de la labor del INTA, de que es importantepara el país, etc. Sin embargo, cuando llega el momento de las decisiones defondo, éstas nunca se concretan.

Debe existir en el Congreso voluntad política para evitar la supresión departidas que tienen que ver con proyectos vitales para el agro.

Los chacareros existen, trabajan la tierra, producen y permanecen en ella.Necesitan de programas que los ayuden a sobrellevar las dificultades que losafectan.

Para ello el Estado debe asistirlos a través de programas que han dadoresultado y que no generan gasto, sino que deben asumirse como una inversión.

Esta debe ser una política de Estado, que exceda a los gobiernos de turno,porque de lo contrario, el campo seguirá despoblándose con

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