¿Conviene comercializar trigos de alta calidad?
Hace pocos días, en una jornada técnica realizada en la Bolsa de Cerealesde Buenos Aires, se planteaba cuál era la nueva frontera del cultivo de trigoen la Argentina. Hasta hace poco, el debate giraba alrededor de la calidad comotema casi excluyente. La realidad económica de hoy instala, sin embargo, otraalternativa interesante y ahora viable: producir más. Si observamos losrendimientos promedio que obtenemos en nuestro país nos daremos cuenta queestamos ubicados, con exiguos 2.600 kilos por hectárea, muy por debajo denuestros principales competidores. Mucho se ha hablado de la calidad como unmecanismo cierto para agregar valor a la producción, sobre todo en épocas debajos precios como las actuales, pero para comprender bien el alcance de estateoría, deberíamos antes repasar la constitución del mercado mundial detrigo.
Durante la presente campaña 2000/’01, y de acuerdo al último informepublicado por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), laproducción mundial total alcanzará los 583,15 millones de toneladas, con unconsumo total proyectado en 596,6 millones y stocks finales de 113,6 millones detoneladas. El comercio mundial de trigo comprende, según el mismo informe, algomás de 106 millones de toneladas. En una tabla de proyección elaborada por elCanadian Wheat Board, se estima que el comercio mundial alcanzará los 118millones de toneladas en la campaña 2007/’08.
