Zona de riesgo

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06deNoviembrede2000a las08:35

La esperanza de comercializar con rentabilidad la nueva campaña aparece comouna utopía en las perspectivas del hombre de campo. La economía de losproductores agropecuarios se desliza por una zona cada vez más peligrosa,agravada por el comportamiento de las monedas de los países que salen al ruedoa competir con Argentina por la tenencia de mercados compradores de alimentos.

A esa situación, que se está dando especialmente en Australia y NuevaZelanda, cuyas divisas tuvieron una fuerte depreciación desde que comenzó elsegundo semestre de este año, se agrega el impacto de la caída del euro frenteal dólar, que descoloca fuertemente las exportaciones argentinas.

Así las cosas, la semana que terminó dejó al desnudo la realidad quedeberá enfrentar la venta de la cosecha nueva, con mercados que marcantendencias a la baja, merma en la demanda mundial y escalada sin freno en losprecios del petróleo, una situación que sigue conspirando contra la anheladareducción en el valor de los combustibles.

Entre tanto, no se detiene el proceso de transferencia de recursos desde laproducción primaria y la agroindustria a otros rubros de la economía, a pesardel voluminoso documento que la cartera rural hizo llegar al ministro José LuisMachinea, para que intente "poner un freno" a la situación, donde seexplica claramente cada concepto de los numerosos que provocan que la cifra de"giro involuntario" del agro supere los 5.000 millones de dólares.Frente a un panorama desalentador para proyectar la venta de la cosecha nueva,que alcanzaría un nuevo volumen récord —aunque todavía se desconoce elgrado de calidad que tendrá, como consecuencia de la menor incorporación depaquetes tecnológicos que se realizó este año—, el gobierno intentó ponerpaños fríos para calmar los ánimos del sector productivo, con el lanzamientode una nueva línea de crédito para la zafra de granos gruesos, que incluye unseguro multirriesgo como virtual novedad, tendiente a cubrir adversidadesclimáticas, a un costo financiero total para el productor de entre el 15 y el16 por ciento anual.

Lo ofrece el Banco Nación y, en opinión de la dirigencia sectorial, salióa la luz para bajar el tono de los reclamos ruralistas y conducir a los"revoltosos", de a poco, al sendero del diálogo y la concordia, algoque todavía no se logró luego de finalizado el paro comercial del campo.

¿Se puede acceder a la nueva alternativa financiera, con esas tasas deinterés? Los productores subrayan que al porcentual ofrecido hay que agregarlelos impuestos de rigor y, ya en ese terreno de análisis, el préstamo pasa, sinvueltas, a una tasa cercana a los 18 puntos anuales. Además, por el momento lanueva línea bancaria es selectiva, llegará a una franja reducida deproductores —especialmente de la pradera pampeana— y, por si no alcanzara,para acceder al promocionado seguro multirriesgo habrá que pagar una primaadicional de acuerdo al cultivo de que se trate.

Mientras tanto y en materia de preferencias a la hora de la siembra de lagruesa, la soja sigue llevándose las palmas, marcando una importante distanciade sus granos compañeros del verano, como el girasol y el maíz, que no logranremontar la cuesta de las cotizaciones. La decisión del sector ya había echadosu suerte antes que los mercados mundiales empezaran a mostrar señalescontradictorias, como la decisión de China de reducir sus volúmenes demolienda durante este año.

Como nunca, cobró vigencia la vieja frase: "El día que lluevasopa...", comentaron unos cuantos exponentes del sector. (DyN)

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