Panorama político-económico de los últimos siete días

10deNoviembrede2000a las12:25

Apuestas difíciles

 A pesar de todos los esfuerzos realizados para tratar de encauzar lasituación política, no puede afirmarse que el clima esté en vías de mejorar.

Uno de los costos políticos más evidentes de esta prolongada crisis es lapérdida de consenso del gobierno y del Presidente. A sólo un año de haberasumido, la gente refleja una gran desazón y desesperanza.

Sumándole a esto la gran colaboración que presta el ex Presidente RaúlAlfonsín con sus atinados y alentadores comentarios, para con este gabinete.

La encuesta más reciente de Gallup Argentina muestra resultados elocuentes.

Más de la   mitad (57%) de los consultados opina que el gobiernoes débil; 72% califica como grave la situación política y social y 58% creeque el nivel de desempleo aumentará.


 Hacia cero

 A pesar de que algunos indicadores, como el de consumo de serviciospúblicos, ventas en supermercados y actividad de la construcción exhibieron enseptiembre alguna recuperación, las primeras
estimaciones sobre el comportamiento del PBI durante el tercer trimestre norevelan,
 variación alguna con respecto a los registros del mismo lapso de 1999.

En valores sin estacionalidad, esto significa que en el períodojulio-septiembre el producto cayó 0.5% con respecto a los valores alcanzados enel trimestre inmediato anterior. Dado que durante los últimos tres meses delaño pasado se había registrado una incipiente recuperación, alentada por elcreciente nivel de déficit fiscal, parece poco razonable esperar que laproducción del último trimestre de este año supere los registros de docemeses atrás.

Todo indicaría, en cambio, que en los últimos tres meses del año el niveldel PBI será similar al del trimestre julio-septiembre. De ese modo, el añocerraría con un crecimiento nulo del producto; y arrastraría un efectonegativo equivalente a 0.5% para el 2001. ¡todo un logro! ¿no?

 Un poco a cada uno

Luego de los picos de tensión que alcanzó la reciente crisis, que todavíasigo sin entender, las decisiones que finalmente adoptó De la Rúa, que no veocontundentes, procuraron satisfacer casi todas las demandas que le planteabanlos dos principales partidos de la Alianza: la UCR y el Frepaso.

Fueron removidos todos los funcionarios que, con razón o sin ella, habíansido cuestionados tanto por los principales dirigentes políticos de lacoalición como por la opinión adversa de la sociedad.

Más aún, en el segundo rediseño de su gabinete, el Presidente fueparticularmente cuidadoso en la búsqueda de restablecer los equilibriosinternos que estuvieron vigentes durante la primera etapa de la
gestión de la Alianza en el gobierno; equilibrios que se habían alteradosignificativamente con los cambios introducidos a principios de octubre pasado.Y tal vez, esa obsesión por el equilibrio es la que le impide
ser eficaz y aunque más no sea obtener alguna conquista en esta goleada. Tantogradualismo, tanto
equilibrio, tanto consenso... la verdad... muy aburrido...

 De la Rúa optó, además, por otorgarle al ministro José LuisMachinea todo el poder institucional disponible para que pueda manejar máseficientemente los asuntos económicos del país, que aún quedan y dependen denosotros.

En esas condiciones, según la visión de la mayoría de los analistas, elPresidente se ha impuesto un período de espera para evaluar si lasmodificaciones introducidas alcanzan para generar la eficacia en la
acción de gobierno a la que aspira. Nadie está en condiciones de asegurar cuáles el plazo.

 La economía manda

 Pero la relativa cercanía de la contienda electoral tiende a reducir eltiempo disponible para lograr resultados que le permitan a De la Rúa considerarque puede hacer un buen papel en los próximos c

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