La energía puede aumentar rentabilidad agropecuaria

20deNoviembrede2000a las08:34

Dado el progreso tecnológico, las necesidades de energía del mundo seduplican cada 25 años, es decir 60% más rápido que el crecimiento de lapoblación que duplica cada 40 años. Somos «energívoros» y lo seguiremossiendo, por ende es indispensable crear fuentes de energías «limpias» y nocontaminantes. Estas son, justamente, las que nuestra naturaleza nos puede dar.

El etanol, biodiesel y otros biocombustibles alternativos a los hidrocarburoslíquidos pueden ser producidos en cantidades suficientes para que nuestrosubcontinente se transforme en abanderado de la lucha para la preservación delmedio ambiente y en creador de riqueza y bienestar.

Inhibiciones

¿Por qué no hacerlo? No existen inhibiciones ni límites al desarrollo;menos aún, cuando éste es benéfico y carece de efectos secundarios nocivos.¿Por qué limitarse a producir granos de los cuales los mercados estánsaturados, a un precio que no es más que un recuerdo? Produzcamos energía,cuyo precio tuvo mejor ventura. En promedio, los precios de la energía han sidoen los últimos 30 años 64% superiores a los de los granos.

En el Mercosur se consumen aproximadamente 70.000 millones de litros decombustibles líquidos, 30.000 millones de naftas y 40.000 millones de gasoil.El único biocombustible usado en el Mercosur es el etanol; en Brasil se lo usapuro (el etanol hidratado o AHCA) o mezclado de 20 a 24% en volumen con gasolinanatural (el etanol anhidro o AACA).

Para producir 6.500 millones de litros de etanol y 8.000 millones de litrosde biodiesel se deben cultivar 1.200.000 hectáreas (a razón de 5.500 litrospor hectárea de etanol), y 5.350.000 hectárea (a razón de 1.500 litros porhectárea de biodiesel). Son 6.550.000 hectáreas, es decir, 8% de los 80millones existentes.

En lo inmediato, las producciones de biocombustibles también servirán paraabsorber los excedentes de caña de azúcar, maíz, soja, girasol y otroscommodities, con la consiguiente suba en los precios.

Los detractores de estos emprendimientos siempre esgrimieron como razón elcosto fiscal de los biocombustibles para los erarios públicos (provincias yNación), sin considerar que, siendo estados soberanos, tienen ampliasfacultades para fijar el nivel de tasación deseado.

Conforme a los términos del Decreto 518/98 sobre el Impuesto a CombustiblesLíquidos, a la Ley 25.063 sobre el IVA, y a las legislaciones provincialessobre Ingresos Brutos o Actividades Económicas, y teniendo en cuenta losactuales precios de la nafta natural, de los combustibles al público, y losmárgenes a las petroleras y a las estaciones de servicio, el negocio «cierra»holgadamente, como podemos corroborar en el desglose de costos y precios.

Los biocombustibles, además de ser renovables, implican emisionesbenéficas; el alcohol es una energía limpia -más aún, es un oxidante-y esantidetonante, lo que permite obtener combustibles con más de 92 grados RON, esdecir, naftas «súper». Además, y sobre todo, el etanol reemplaza losactuales aditivos (el tetraetilato de plomo y el MTBE), en vías de prohibiciónen el mundo entero por ser tóxicos y altamente contaminantes. Estados Unidosanunció que en tres años habrá que sustituir todo el MTBE por etanol.

Con sabiduría, la Argentina ha liderado la corriente mundial de países yorganismos que luchan contra la degradación del medio ambiente. En Kyoto y,luego, en Buenos Aires -donde 187 países estuvieron presentes con delegacionesde altísimo nivel-hemos sido pioneros: los frutos de nuestra acertada posiciónnos serán agradecidos por generaciones de argentinos. Debemos seguir en estadirección y, juntamente con Brasil, mantener este liderazgo que nos permitirá,entre otras cosas, conservar nuestro mayor capital: nuestra naturaleza. El mundoestá ávido de ideas, pero, sobre todo, de quien sepa aplicarlas; ser pionerosnos permitirá beneficiarnos de la venta de nuestro

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