Acuerdan hacer una obra hídrica en la provincia de Buenos Aires

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22deNoviembrede2000a las08:49

Finalmente, los Gobiernos de la Nación y de la provincia de Buenos Airesacordaron promover la rápida sanción de la ley de infraestructura que lepermitirá a ese distrito encarar el Plan Maestro Integral para la Cuenca delSalado.

Se trata de un megaemprendimiento cuyo declarado objetivo es resolver, enforma definitiva, el problema de las inundaciones. De todos modos, si alguiencree que la obra es de fácil realización y/o que terminará en breve plazopues, se equivoca. Su concreción llevará un largo tiempo y demandaráimportantes recursos que a la luz de la actual situación económica, no seránfáciles de obtener, esto independientemente de que se logren fondos externos.

El Senado bonaerense acaba de aprobar el proyecto de ley que autoriza alPoder Ejecutivo a expropiar todos los inmuebles necesarios para que puedaejecutarse el Plan en los 58 distritos en los que se ejecutarán obras paraaliviar los trastornos que ocasionan los anegamientos.

La provincia ha padecido en varias oportunidades los efectos de inundacionesverdaderamente devastadoras.

Esta última está provocando daños de verdadera magnitud que aún no hansido cuantificados en su totalidad.

Lo que sí es cierto es que hay distritos en Buenos Aires que tienen aguadesde hace 15 años y esta es una realidad que resulta difícil de aceptar.

La Argentina no ha proyectado obras estratégicas para, por lo menos, atenuarlos efectos de inundaciones o sequías.

Todo lo que se ha hecho en la provincia de Buenos Aires, específicamente,fue a partir de impulsos de algunos intendentes o productores que resuelvendesde la más fácil: hacer canales para derivar el agua hacia cualquier parte,sin importar si está bien o mal.

¿Cuánto se pierde en términos productivos una vez que cualquier fenómenoclimático pasa? ¿Cuánto tarda la tierra en recuperarse después de estarcubierta por el agua durante largos períodos? ¿Qué hubiera pasado si laArgentina en algún momento del siglo pasado hubiese decidido encarar obras quedefinitivamente atendieran estos problemas?

Son preguntas ociosas, hasta ingenuas. No podemos hacer que el tiemporetroceda, pero sí las autoridades están obligadas ahora a resolver lacuestión de fondo.

No se trata de derivar aguas, sino de manejar el recurso.

El Plan Maestro tendría tal intención, aunque ha recibido reparos de partede quienes observan que algunas de las obras incluidas en el mismo derivaríanen perjuicios para propietarios de campos que particularmente rodean a algunaslagunas (por ejemplo, la Mar Chiquita).

Acá naturalmente, debe prevalecer el interés común por sobre elparticular, sin que el de éste se vea lesionado.

Pero es hora de que la Nación y Buenos Aires, en este caso, se decidan aencarar los trabajos que sean necesarios para resolver la crisis hídrica.Campos inundados, cosechas perdidas, ganado que se muere, ciudades y pueblos envirtual estado de quiebra, comunidades enteras que observan con desesperanza elfuturo. Este es el cuadro que muestra esta cruda realidad.

No se puede evitar que llueva mucho en pocos días, pero si existe latecnología para impedir que ese fenómeno se transforme en una tragedia comoocurre en estos momentos. (Especial para NA por Luis A. Gramuglia)

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