La Libreta de Trabajo Rural espera reglamentación desde hace un año

01deDiciembrede2000a las08:06

Escribe Gerardo Arnaud

Aun año de su creación, la Libreta de Trabajo Rural sigue siendo untrámite que debe cumplirse. El documento fue aprobado por ley 25.191 delCongreso Nacional a fines de 1999 para convertirse en una constancia del tiempotrabajado y de los aportes previsionales acumulados por los operarios del campo,a fin de brindarles asistencia médica y social, a ellos y a sus familiares, yfacilitarles la gestión de la jubilación al finalizar su vida activa.

Desde su sanción legislativa hasta el presente, medió un cambio degobierno, la traumática aprobación de una ley de flexibilización laboral queapuntó a absorber, con algunas de sus disposiciones, la función de la Libretay el relevo accidentado de su autoridad de aplicación: el ministro de Trabajo.

Sin embargo, más que los problemas administrativos del Ejecutivo o lastribulaciones de los funcionarios de turno, son las discrepancias entretrabajadores y empresarios en torno a la viabilidad de un instrumento concebidopara combatir la evasión previsional, casi tan fuerte como la fiscal en elagro, y la desprotección social del trabajador en el campo las que explican elatraso injustificable.

La Libreta fue reclamada con insistencia por la Unión Argentina deTrabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), cuyos afiliados animaron lasrecordadas muestras de adhesión a Carlos Menem en las visitas del ex presidentea la Exposición Rural de Palermo por su apoyo a la iniciativa, y resistida, enforma unánime, por las cuatro entidades nacionales que agrupan a losproductores-empleadores del sector. La diferencia no quedó saldada por eltrámite parlamentario.

• Opinión

Gerónimo Venegas, secretario general de Uatre, asegura que hay muchos milesde trabajadores rurales ( cerca de un millón doscientos mil , afirma cuando sele piden precisiones) que están en negro y esperan una decisión del podercentral. La formación de un sólido sistema de seguridad es el único caminopara lograr la estabilidad, la cohesión y la paz social de las comunidadesrurales , dice el gremialista surgido de las filas de los estibadores del sur dela provincia de Buenos Aires, y su observación no es despreciable cuandoarrecian los piquetes y cortes de ruta en el interior del país.

Por el contrario, Ricardo Grether, secretario de Confederaciones RuralesArgentinas (CRA), sostiene que la cifra lanzada por el titular de Uatre noguarda relación con el número de explotaciones rurales existentes .

Para el ruralista, los trabajadores en negro del campo no son más dedoscientos mil que están en gris , y como ocurre en los otras actividades, elproblema es económico y no se resuelve por decreto, y menos por una normaengorrosa que trae más complicaciones burocráticas que beneficios.

El dirigente asegura: Los empleadores rurales no rechazamos el control, peronos oponemos a que la Libreta se convierta en un papel más de los muchos quedebemos presentar. Salvo en las grandes compañías, las administracionesrurales son muy precarias, general-mente unipersonales, asistidas por uncontador del pueblo, y no aguantan tantos requisitos . A modo de ejemplo,señala que según la ley, las constancias en la Libreta deben anotarse a mano yser firmadas por el titular del campo. ¿Esto significa que si el encargadocontrata a un peón para tareas temporarias, por dos días, yo tengo que viajarexpresamente (desde Buenos Aires) al campo para firmar la Libreta? , se preguntapara destacar el despropósito.

• Objetivos

Sin embargo, los empleadores de los sectores rurales que utilizan mano deobra intensiva ven con mejores ojos el discutido documento. Permitiría combatirla evasión previsional que para nosotros se traduce en competencia deslealcontra quienes cumplimos con nuestras obligaciones , dice Enzo Rita, presidentede la Federación Argentina del Citrus. En actividades de fuerte estacionalidadmarcadas por zafra

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