Inase: una supresión inconsulta y disparatada

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04deDiciembrede2000a las08:27

La supresión del Instituto Nacional de Semillas cayó como un balde de aguafría en el sector agropecuario por la forma extemporánea e inconsulta que sedecidió de parte del gobierno, empeñado, parece, en producir una nueva reformadel Estado.

El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, ya había anticipado la voluntadoficial de eliminar unos 70 organismos del Estado.

Lo que sería bueno saber es qué criterio se siguió para discontinuar elfuncionamiento del Inase. Hasta ahora lo único que se dijo desde el gobierno esque de este modo se eliminan los "altos costos" que implicaba mantenerel directorio y las erogaciones en "viáticos y pasajes".

Suponiendo que este argumento fuera válido, con disponer una restricción deesos gastos era suficiente.Pero se optó por el camino inverso: hacer cesar ensus funciones a un ente del Estado que cumplía eficientemente la tarea para lacual había sido creado.

La resolución gubernamental establece que las funciones del Inase —creadoen 1991— serán asumidas, en el futuro, por la Secretaría de Agricultura.Así ocurría antes de esa fecha.

Resulta llamativo, por otra parte, el silencio de los funcionarios deAgricultura que dijeron no haber sido notificados de la medida. Pero tampocodijeron nada una vez que ésta fue conocida lo que constituye una omisión quedebería ser saldada de alguna manera. De lo contrario, el que calla otorga.

Conviene señalar que la supresión del Inase se produce en momentos en queel debate por el uso de la biotecnología se acrecienta y adquiere unaresonancia particular.

La Argentina es un importante usuario de semillas transgénicas (el caso dela soja resulta emblemático en este sentido) y también está inmersa en ladiscusión en torno a si se deben o no etiquetar los alimentos producidos conmaterial genéticamente modificado.

En consecuencia, el Inase, en este marco, podía —y de hecho lo estabahaciendo— cumplir un rol destacado en esa controversia.

Las entidades del sector manifestaron su preocupación e indignación por elcierre del organismo el cual —de acuerdo con manifestaciones de Colombo— esirreversible.

Paralelamente, ahora comenzó a desactivarse, desde el Ministerio deEconomía, la posibilidad de restituir la autarquía al INTA.

El tema venía siendo considerado por funcionarios del Instituto y delPalacio de Hacienda.

Desde el Congreso y las entidades existía consenso para que ese beneficiofuera nuevamente implementado. Pero, en el Palacio de Hacienda parece quecambiaron de idea y ahora están revisando el criterio original.

Tanto el INTA como el Inase resultan fundamentales para generar tecnologíapropia en el país. Allí se investiga a favor del sector agropecuario.Unopodría realizar una referencia puntual acerca de cuáles han sido los aportesde esos entes en el ámbito científico, pero no viene al caso.El gobierno debeser cuidadoso a la hora de disponer medidas de esta naturaleza que resultanclaramente negativas.

Para el final dejamos el tema de la reunión del ministro Machinea con losdirigentes del campo.Nada para destacar más allá del pedido de una de lasentidades de un fondo anticrisis de mil millones de pesos o las referenciasoficiales a impuestos o biodiésel, todas cuestiones que tienen que ver más conel futuro que con este complicado presente.

Todo diálogo sirve pero siempre es bueno que éste se traduzca en hechosconcretos que los productores puedan recibir en sus bolsillos. (NA)

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