Opiniones. El nuevo Senasa

11deDiciembrede2000a las08:57

Diez años de esfuerzos personales y de recursos públicos le costaron anuestra nación obtener el reconocimiento de país libre de aftosa sinvacunación. Hace unos meses, la opinión pública se vio conmovida por unrebrote de esta enfermedad que afecta a uno de los pilares de nuestro sectorproductivo.

Versiones cruzadas entre los propios funcionarios del gobierno, carencias deinformación y falta de respuestas rápidas y efectivas por parte de lasautoridades, sumieron a nuestros productores agropecuarios en un estado de totalincertidumbre.

Mi preocupación por este tema fue en cierto modo el origen del proyecto deley de mi autoría ingresado hace pocos días en la Cámara de Diputados, en elque propongo un nuevo ordenamiento organizativo y funcional de la máximaautoridad nacional en la materia agroalimentaria.

Está claro que, a poco de adentrarme en el tema, comprendí que no erasolamente la aftosa, que el problema era mucho más profundo y que requería unapropuesta de fondo que receptara las inquietudes de los sectores interesados yde la sociedad argentina toda.

Porque la sanidad y calidad animal y vegetal, base de nuestra industriaalimentaria, no es menor: es un tema que debe tenernos a todos comoprotagonistas.

Sin entrar a considerar la cuestión desde el punto de vista meramenteeconómico, cuya magnitud como generador de empleo y fuente de divisas todosconocemos —basta sólo con recordar aquella vieja caracterización como«granero del mundo» que desde muy pequeños nos enseñaron en la escuela—,preferiría comentar el proyecto desde otro importantísimo eje que tuve en miraal elaborarlo: la participación activa de la gente.

Así de simple. Y sobre esta base, contando con los pareceres de diversossectores y personalidades en la materia sin distinción de simpatías políticase ideológicas, puse manos a la obra, cuyo resultado hoy trato de explicar sindemasiados tecnicismos. ¿Cuál es la propuesta contenida en el proyecto delnuevo Senasa?

Algunas ideas-fuerza: 1) una estructura ejecutiva a nivel nacional ágil,simple y moderna, conformada por un presidente y un vice, designados con acuerdodel Senado, y un Consejo de Administración, en cuyo seno estén representadoslos distintos sectores interesados, con capacidad de decisión y control deacciones y recursos; 2) un organismo consultivo -Asamblea NacionalAgroalimentaria-, como expresión máxima de la nación y ámbito natural dediscusión de los grandes temas del sector, con facultades de contralor yseguimiento de la ejecución de las políticas fijadas; 3) un fuerte grado dedescentralización operativa y de recursos hacia las delegaciones provinciales,municipales —con participación activa de autoridades y sectores locales— yONGs locales, lo que permitirá encarar la solución de cuestiones vitales paraproductores, industriales y consumidores a nivel regional, directamente en loslugares donde efectivamente está el problema; 4) la implementación de unSistema de Consulta Pública, con modalidad presencial y también medianteutilización de redes informáticas, en la que cualquier ciudadano puedaexpresar su opinión sobre cuestiones sensibles en la materia agroalimentaria;5) la disponibilidad inmediata de recursos —mediante la apertura de una cuentaespecífica del organismo— que permitirá atacar rápida y eficazmentesituaciones de la naturaleza comentada y atender necesidades locales.

Con este esquema, ya no será un funcionario burocrático quien decida desdeun despacho de la Ciudad de Buenos Aires la suerte de nuestros productoresagropecuarios que, como sabemos, se encuentran en el interior del país, porqueen esto también cabe preguntarse: ¿cuántas vacas, caballos y cerdos porkilómetro cuadrado tiene esta ciudad de Buenos Aires? ¿Cuántos tambos, silos,frigoríficos y arados vemos cuando transitamos por esta bonita ciudad? El paísfederal reclama acciones federales para solucionar problemas federales.

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