“Los transgénicos no son sólo un problema comercial”

15deDiciembrede2000a las08:40

“En Europa no ha sido bien explicada la cuestión de los cultivosgenéticamente modificados, que son inocuos, que no tienen problema ninguno parala salud, ya que hasta ahora no ha habido demostraciones fehacientes en contray, por lo tanto, creo que es un problema técnico, social, político y comercial”.

La categórica sentencia provino, nada más ni nada menos, que de un técnicoy catedrático europeo que acaba de concluir una visita a Córdoba.

Está por demás difundida la resistencia del Viejo Continente a losmateriales transgénicos, razón que torna subrayable la opinión del visitante.

Rafael de Prado Amian, ingeniero agrónomo, catedrático de la EscuelaTécnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Monte perteneciente a laUniversidad de Córdoba (España) estuvo varios días trabajando en la Facultadde Ciencias Agropecuarias de la UNC junto al Grupo de Investigación deTerapéutica Vegetal que dirige el ingeniero agrónomo Ricardo Novo e integranlos ingenieros Alicia Cavallo y Enzo Bracamonte.

En una primera etapa se realizaron estudios sobre el Amaranthus quitensis(yuyo colorado), que no era bien controlado con el herbicida Imazetapir (Pivot).Como se sabe, se trata de una maleza que compite de modo importante con loscultivos de soja y maní.

Se pudo explicar que ese comportamiento obedecía a la mutación de unaproteína, observándose además que el glifosato realiza un control máseficiente.

Prado Amian se formó una opinión altamente favorable sobre el proceso deexpansión de la siembra directa en la Argentina. “Tiene una gran potencia yes una fenomenal herramienta para la conservación de los suelos y elalmacenamiento de agua —comentó—. Me voy convencido de esta gran eficacia ydel ahorro en los costos que se gana. Esperemos que en los próximos tiempos serefleje también en los precios de los productos al consumidor”.

Un socio conveniente

La labranza cero ha encontrado en los materiales transgénicos, como la sojaresistente a glifosato, a socios muy ventajosos. Para el catedrático españolcabe además reconocerle beneficios desde el punto de vista ambiental: “En elcultivo de soja convencional se utilizaban de tres a cuatro clases de herbicidasde diferentes moléculas, algunas de ellas contaminantes de los suelos, por unmonto aproximado de 100 dólares por hectárea, contra una o a lo sumo dosaplicaciones de herbicidas totalmente degradables por un costo de no más de 20dólares por hectárea. Es entonces evidente que hay mucho menos contaminacióndel ambiente con el uso de esta práctica”.

—En cuanto a los transgénicos en Europa, ¿cuáles son verdaderamente losfundamentos de los rechazos a la soja y el maíz con resistencia a herbicidas?

—Creo que la razón principal es la posible introgresión de genes desdelos cultivos resistentes a herbicidas a otras plantas pertenecientes a la mismafamilia botánica. Por ejemplo, en Europa está la colza, que es unaBrasicácea, de la cual se cultivan un millón de hectáreas. Lo que pasa es queexisten malezas de la misma familia que el cultivo y el temor es que se pudierainducir una resistencia múltiple de las malezas al cruzarse con la colzaresistente. Para ustedes aquí en Argentina no se ha demostrado porque no haymalezas de la misma familia de la soja en los cultivos. En cuanto a lasrestricciones, creo que en Europa no ha sido bien explicado el problema de loscultivos resistentes, que son inocuos, que no tienen problema ninguno para lasalud, ya que hasta ahora no ha habido demostraciones fehacientes en contra y,por lo tanto, creo que es un problema técnico, social, político y comercial.El aspecto técnico es de muy fácil solución, ya que se pueden colocarbarreras entre cultivos. El social es muy difícil, hay que explicarlo bien, hayque hacer work shops que lleguen a todos los sectores de la sociedad para que lagente se informe bien y no escuche sól

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