Futuro incierto para los pequeños productores

22deDiciembrede2000a las08:40

Lic. Carlos Seggiaro

Para hablar de la suerte que le puede esperar a los productores agropecuariosde nuestra provincia, durante el año 2001, hay que hacer primero unadistinción bastante convencional pero muy importante.

Es aquella que separa a los que actúan sobre productos orientadosbásicamente al mercado nacional de aquellos productores que elaborancommodities o productos especializados orientados al mercado internacional. Ladistinción es relevante porque las expectativas de ambos espacios comercialesson bastantes distintas en lo que hace al comportamiento esperado para el 2001.

De la economía Argentina, ya se sabe, no hay que esperar demasiado para elpróximo año. A pesar del blindaje financiero, la mayoría de los analistasindependientes consideran que la reactivación del aparato productivo será muylenta durante el año próximo. Tan lenta será, que el pronostico másrazonable nos indica que, para que el país recupere el nivel de producción quese perdió a mediados de 1998, habrá que esperar —con mucha suerte y viento afavor— hasta algún momento del año 2002.

En semejante escenario, no cabe ciertamente esperar un comportamiento muydinámico de parte de la demanda interna durante el año 2001, ni por el lado delos alimentos para consumo humano directo ni por el lado de los insumosindustriales. Este discreto diagnóstico sobre el comportamiento esperado de lademanda interna del país es relevante en lo que hace a la toma de lasdecisiones empresarias; sobre todo para la mayoría de los productoreshortícola, lácteos y ganaderos de nuestra Provincia, cuya producción seorienta básicamente al abastecimiento del mercado interno, tanto a nivelregional como nacional.

Distinto es el escenario para aquellos productores que actúan sobre mercadosdonde la demanda internacional es más relevante. Es un hecho incontrastable dela realidad que la demanda internacional de bienes primarios está mejorandodesde mediados del año pasado, como un síntoma inequívoco de que ya quedóatrás, para la mayor parte de los países del mundo, la crisis mundial quetanto afectara el precio de los bienes primarios desde mediados de 1997.Adicionalmente, para la mayor parte de los productos este mejoramiento de lademanda no se ha visto acompañado por aumentos importantes desde el lado de laoferta.

El resultado final de esta combinación ha sido una persistente caída en losniveles de reservas internacionales de bienes primarios y, consecuentemente, unmejoramiento de los precios. Aunque cada grano tiene sus particularidades a lahora del análisis, en líneas generales el planteo anterior es valido paraproductos tales como trigo, maíz, soja, harinas y maní.

Siempre hablando a nivel promedio, es razonable suponer que muchos de losproductores agrícolas de nuestra provincia podrán obtener durante la presentecampaña precios a cosecha que podrían situarse entre un 15 y un 20 por cientopor encima de los valores de la campaña pasada.

Más allá de la coyuntura

Los aspectos de la coyuntura son siempre importantes, sobre todo para unsector como el agropecuario que viene arrastrando serios problemas derentabilidad y un creciente endeudamiento durante los últimos años. Sinembargo vale la pena destacar que detrás de esta crisis de precios, sobre todoen los últimos tres años, se siguen gestando profundos cambios estructurales,que son muy relevantes a la hora de evaluar el futuro empresario de la mayoríade los pequeños y medianos productores de la provincia.

Es casi un lugar común hablar de que la economía argentina experimentócambios muy importantes en la década del ’90.

En este contexto, la caída en los márgenes de rentabilidad empresaria puedeexplicarse a través de estos aspectos estructurales, que se sitúan bastantemás allá de las variaciones coyunturales de precios que suelen mostrar losmercado en el corto plazo.

¿Qué queremo

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