Hace falta un agresivo plan de transformación productiva

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28deDiciembrede2000a las08:59

Balance y perspectivas

ANDRES MUSSACHIO
Economista e investigador de la UBA

1- ¿Cuál es el balance que hace de la economía argentina durante 2000?

2- ¿Qué perspectiva observa para la economía del país en 2001?

1) En materia económica y social, el año 2000 fue particularmenteconflictivo.

El complejo panorama estuvo signado por la recesión y las dificultades en elbalance de pagos, problemas que se retroalimentaron, generando un círculovicioso. La baja dinámica productiva complicó la recaudación y obligó adestinar un porcentaje creciente de recursos para atender los elevados serviciosde la deuda. Ese esfuerzo condujo a realizar ajustes en otros gastos,contrayendo el consumo interno y prolongando la recesión.

Los resultados fueron poco satisfactorios, ya que los intereses no pudieronser cancelados por completo, la recesión perdura, el déficit fiscal no pudoser reducido y el endeudamiento continúa creciendo de manera alarmante.

El contexto internacional, que permitió la rápida recuperación aprincipios de los 90, se vuelve ahora cada vez más complejo, limitando lasexportaciones y elevando las dificultades en materia financiera. El Mercosur,llamado a jugar un rol primordial en la estrategia argentina, navega hoy enaguas turbulentas y muestra la falta de una concepción que trascienda losobjetivos comerciales más inmediatos. De allí las profundas diferencias decriterio que manifiestan sus participantes.

Así, la creciente voracidad por fondos frescos y el deterioro de lacapacidad de pago colocaron al país al borde del default, elevando notoriamentela tasa de interés y complicando aún más la recuperación. En este contexto,nuevos ajustes sólo pueden agravar la crisis, cuyas consecuencias socialestampoco fueron menores. Los salarios y la desocupación prolongaron su descensoy alentaron una creciente radicalidad en los reclamos, contracara del incrementoen la pobreza y la marginalidad, fenómeno muy perceptible en el interior delpaís. Parece evidente que el modelo está llegando a su fin, sin que seaprecien las prometidas mejoras en el nivel de vida de la población.

En síntesis, ni la mayoría de los actores socioeconómicos internos, ni elgobierno, ni los acreedores externos lograron satisfacer sus expectativas,alimentando un conflicto social que crece a medida que se descubren losdéficits y las limitaciones del Plan de Convertibilidad.

2) El blindaje financiero le dará oxígeno al gobierno para despreocuparsedel problema externo durante algunos meses y permitirá cierto descenso de latasa de interés. Sin embargo, no remueve las condiciones estructuralesresponsables de la crisis. Por eso, sin una profunda reformulación del rumbo,en poco tiempo estaremos aún peor, ya que al cuadro descripto se le sumaránmás de 30.000 millones de deuda adicionales, con la consiguiente carga deintereses. No se trata, por lo tanto, de lograr sólo una reactivacióneconómica. Hace falta un agresivo programa de transformación productiva, queincluya mejoras sustanciales para la inversión, una mayor diversificaciónproductiva, una redistribución más progresiva del ingreso, una profundareforma tributaria y una defensa más firme del mercado interno (que,coordinadamente con Brasil, podría servir de plataforma de relanzamiento delMercosur).

Es impostergable la formulación de una política científica y tecnológicahoy ausente y una decidida política de empleo, ante la evidencia de que ladestrucción de puestos de trabajo ocurrida a lo largo de la década, no pudoser compensada por los mecanismos del mercado.

En definitiva, la solución a la crisis pasa por el replanteo de un modelo dedesarrollo económico sustentable en el largo plazo, del que careció el Plan deConvertibilidad.

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