Al trigo le dan valor en Justiniano Posse

29deDiciembrede2000a las08:15

En tiempos en que el capital privado parece dominar la escena económica,algunos, todavía, apelan a las viejas recetas para continuar creciendo. El casode la Cooperativa Agrícola Ganadera de Justiniano Posse es un ejemplo de ello.Hoy, la entidad de primer grado es la única en el país propietaria de unmolino harinero de trigo, uno de los últimos radicados en la provincia.

Con una capacidad de procesamiento de 130 toneladas diarias, la plantaindustrial comercializa sus productos en panificadoras y panaderías deCórdoba, una buena parte de Santa Fe, Chaco, Formosa, Santiago del Estero y LaRioja y, además, exporta a Brasil.

En Cuiabá, estado de Mato Grosso, la empresa Alimcer, Comercio Importacióny Exportación —una sociedad perteneciente a la cooperativa—, es laencargada de vender la harina panadera en todo el centro del vecino país.

Las fluctuaciones económicas y cambiarias que asuelan al principal socioargentino en el Mercosur no ayudan, por ahora, a consolidar el negocio. Laestrategia inicial era destinar el 40 por ciento de la producción al mercadobrasileño. En un primer momento, los envíos semanales rondaron las 80toneladas de harina. Pero en la actualidad, las exportaciones se redujeron aaproximadamente 160 toneladas mensuales.

“Hay un poco de expectativa en ver qué sucede con el mercado en Brasil.Hoy la plaza está algo decaída, pero el objetivo es mantener la presencia”,explicó a La Voz del Campo Miguel Tamborini, jefe de ventas del molino.

Negocio estratégico

La idea de la cooperativa de incursionar en el negocio de las harinas detrigo comenzó a gestarse en 1995. Los primeros intentos fueron a través de laproducción a fazón, realizada en establecimientos de molienda de la zona.

El desembarco propio en la actividad se concretó en marzo del año pasado,con la inauguración de la planta. A partir de una inversión de tres millonesde pesos, el complejo molino harinero ocupa las instalaciones de la ex JuntaNacional de Granos y produce anualmente alrededor de 17 mil toneladas.

Al cabo de su balance económico cerrado en julio, la pata molinera lereportó a la cooperativa una facturación de 2,6 millones de pesos.

“Se trató de una buena inversión que le permitió a la entidad dar valoragregado al trigo. Es una forma de actualizar y reconvertir el esquematradicional de servicios que prestan las viejas cooperativas”, indicóTamborini.

Apoyada en la mejor calidad que muestran los trigos en la actual campaña, laindustria espera incrementar en el ejercicio actual su volumen de producción.En dos turnos continuos de ocho horas cada uno, y a la espera de que aumente lademanda estacional, el establecimiento procesa actualmente 80 toneladas diarias.

Si bien el precio de la harina y del trigo suelen recorrer a lo largo delaño caminos diferentes, las cotizaciones actuales encuentra a ambos productosen un buen momento.

El valor de 112,9 pesos por tonelada con el que el cereal cerró ayer en lapizarra de Rosario, tiene su correlato con los 12,5 y 13,3 pesos que cuesta labolsa de 50 kilos de harina.

El precio actual del subproducto es, a juicio del encargado del molino, elmínimo que tolera la estructura de costos.

“Los 12,50 pesos es un valor para salvar los gastos y funcionar bien.Distinta fue la situación el año pasado cuando la mercadería llegó a cotizarentre 7,80 y ocho pesos por bolsa”, remarcó Tamborini.

Las desventajas competitivas que muestra el mercado de Brasil para lasharinas argentinas, obliga al molino a subvencionar la plaza con un precioespecial de 190 dólares la tonelada.

A diferencia del mercado nacional donde las operaciones se cancelan a los 60días, las exportaciones a Brasil son casi de contado “Se hace el esfuerzo debajar la utilidad pero se cobra puntualmente”, reconoció el directivo.

Desde 1990, la molienda nacional de trigo muestra un crecimientos

¡Enterate de todas las novedades!

Temas en esta nota