El acopio, en alerta amarillo
La presión tributaria y el comercio en negro condicionan la actividad.
Con la cosecha gruesa en la recta final, la comercialización de granosmarcha a buen ritmo hacia los puertos. A pesar de que los precios no acompañan,el flujo de camiones que puja por ingresar a las terminales ubicadas en el GranRosario son una señal de esta prisa.
En este escenario, de buenos rendimientos y cotizaciones deprimidas, losacopios y cooperativas —los principales actores en la comercialización degranos— se esfuerzan por recomponer sus números y aliviar la pesada herenciaque arrastran desde campañas anteriores.
No obstante, los protagonistas intuyen que la recuperación no será fácil.Es más, una buena parte considera que la situación de la intermediaciónagrícola podría agravarse. El impuesto a las transferencias financieras, queen el caso del acopio grava a los créditos y los débitos bancarios con unaalícuota del 0,4 por ciento, y el crecimiento del comercio ilegal de granos,que en la provincia ronda el 30 por ciento del volumen producido, acrecientan elpesimismo.
Además, los rumores sobre las dificultades financieras que atravesaríanalgunos exportadores hace que se muevan con pie de plomo. Las comprasanticipadas de soja a 180 dólares la toneladas se hacen difíciles de cumplircuando el precio actual apenas supera los 140 dólares. Ante el temor de nocobrar, las empresas han optado por no entregar la mercadería, lo querepresenta una carga adicional de costos de servicio y de almacenamiento.
La baja en la rentabilidad que muestra el modelo agrícola en los últimosaños, sumada a la delicada situación económica que atraviesan las industrias,derivaron en una precarización a lo largo de toda la cadena de pagos, que hoyse traduce en lastre difícil de aliviar. “El sector del acopio de granos dela provincia tiene en la calle para cobrar alrededor de 300 millones de dólares”,diagnosticó a La Voz del Campo Victor Hugo Santi, presidente de la Sociedad deAcopiadores de Granos de la provincia de Córdoba. Las dificultades para hacersede esos ingresos ha puesto en jaque la subsistencia del sistema que maneja el 70por ciento de la comercialización de los granos en la provincia.
