Ha sido un día para llorar
De la Redacción de La Nación
El doctor Roque Maccarone, presidente del Banco Central, es silencioso,prudente, humilde, realista. ¿Por qué un hombre de ese carácter habría demanifestarse con palabras tan sensibles ante el cronista de La Nación :"Ha sido un día para llorar"?
Simplemente, por la misma razón por la cual el mundo asiste con estupor,después de que la Argentina hubiera perdido su crédito y la capacidad deendeudarse, a los hechos que persisten en interponerse y frustrar cada amago dereacción, como el que se había producido anteayer.
El día había empezado bien, con bajas de hasta 60 y 70 puntos en losindicadores del riesgo país. Bastó el cruce brutal entre la ministra deTrabajo y un caudillo sindical que insultó en público al presidente de laNación en términos de una gravedad que no registra la memoria del país;bastó que dirigentes parlamentarios anunciaran que harían añicos las medidasgubernamentales destinadas a hacer efectivo el déficit cero para que latendencia positiva de la Argentina se cortara en los mercados mundiales y elpaís quedara, de nuevo, con una afrentosa calificación de riesgo por más de1500 puntos.
