Discurso de Víctor Trucco en el X Congreso de AAPRESID
Nos reunimos en circunstancias muy especiales. Hace muchos años que los argentinos tenemos problemas. Los Congresos de AAPRESID desde siempre representaron una bocanada de aire fresco. Nuestras esperanzas estuvieron puestas en la visión que teníamos de nuestra actividad. No nos equivocamos porque el crecimiento de la siembra directa fue asombroso, la adopción de la biotecnología también y la producción fue el resultado. Nada mas que el resultado: hicimos las cosas bien, tuvimos buenos resultados.
La conclusión es que si las ideas son buenas y la practica es coherente con ellas, el éxito es posible.
Sin embargo a Argentina no le fue como a su agricultura y los argentinos pasan por la peor crisis de su historia. No voy a abundar en la descripción de una realidad desagradable, triste y angustiante, por todos conocidas.
Creo que en Argentina faltaron ideas, nuevas ideas y solo quedaron discursos llenos de palabras huecas, que se estrellan con la realidad. La mediocridad está a sus anchas, las palabras se agotaron, porque no pueden encontrar una explicación, ni son capaces de despertar una esperanza.
La intolerancia ha fragmentado a la sociedad y la impaciencia ha ganado los espíritus.
En estas condiciones abrimos nuestro X Congreso, lo hacemos con el animo de siempre y con la intención de nuevamente constituir una bocanada de aire fresco; de aportar nuevas ideas, buscar nuevos paradigmas, "en los rastrojos y mas allá de los rastrojos".
"Los rastrojos" han pasado a ser un símbolo del nuevo paradigma de la agricultura: la siembra directa.
