Exportar más incide sobre los precios

16deSeptiembrede2002a las08:18

En las últimas semanas, la mayoría de los diarios informó sobre el impacto positivo en la economía que tuvieron las subas en los precios internacionales de los granos y el petróleo, y la apertura de nuevos mercados para la carne. Sin embargo, lo que indudablemente constituye una buena noticia para la Argentina no siempre es igual de beneficioso, por lo menos en el corto plazo, para los argentinos, que viven en el país y continúan con sus ingresos congelados en pesos.

Es que si bien el aumento en los precios de los productos básicos o commodities favorece el ingreso de divisas, su efecto indirecto es el incremento en el mercado local de los precios de bienes esenciales, como los alimentos -desde la carne hasta el pan y los aceites- y los combustibles.

De esta manera, la mayoría de los argentinos queda parada en el peor escenario posible. Sus ingresos siguen en pesos, pero muchos de los productos que consumen habitualmente no sólo están atados al dólar, sino que también registraron en los últimos meses una inflación en la moneda norteamericana, ya que al tratarse de bienes exportables están vinculados con los vaivenes de los mercados internacionales. Además resulta más conveniente venderlos en el exterior en dólares que en el mercado interno en pesos.

"Alimentos y bebidas es el rubro de mayor aumento y el que más sufre la suba en los precios de los commodities. A su vez, es el rubro de mayor impacto entre los sectores de menores ingresos, que destinan el 46,6% del total de sus gastos a la compra de alimentos, concentrados principalmente en pan, harina, arroz, fideos, pastas, carne vacuna, aceites y lácteos", señala Dante Sica, titular del Centro de Estudios Bonaerense (CEB).

Los economistas reconocen el problema, aunque destacan que el escenario inverso podría tener consecuencias aún más negativas. Si en vez de subir, los precios internacionales de los productos que exporta mayoritariamente el país, como el petróleo, el gas, la soja y el trigo, se hubieran derrumbado, sostener el dólar en torno de los $ 3,60 habría sido casi imposible. "La estabilidad alcanzada en el tipo de cambio en los últimos tres meses se explica en gran parte por el ingreso de dólares de exportación y las mejores perspectivas que hay en este sentido, a partir de las subas del petróleo y los granos", advierte Daniel Montamat, director de la consultora Montamat & Asociados. Al efecto contenedor sobre el dólar se suma, además, el impacto favorable de las retenciones a las exportaciones en los ingresos del Estado, que explica gran parte del aumento en la recaudación fiscal de los últimos meses.

Los rubros en los que más se hace sentir esta disparidad entre los beneficios para la economía y el impacto en el bolsillo de los consumidores son los siguientes:

El último viernes se conoció que Polonia y la República Checa habían reabierto sus mercados para las carnes argentinas. De esta manera, ya suman 49 los mercados recuperados desde febrero de este año. Sin embargo, la contracara de esta buena noticia es que a los argentinos les cuesta cada vez más caro el asado. "A principios de año el kilo de novillo en pie estaba en 80 centavos de peso y hoy ronda los $ 2,20. El aumento superó el 150%, pero en ningún mostrador se pudo trasladar toda la suba, porque si no nos quedábamos sin clientes. En promedio, el incremento no superó el 80%, y esto se logró gracias a que las carnicerías están resignando su margen de ganancia para seguir operando", explica Manuel Sineiro, presidente de la Asociación de Propietarios Carniceros de la Capital Federal.

El aumento de la carne

Los frigoríficos sostienen que en el caso de la carne el incremento de las exportaciones no tiene un impacto directo en los precios del mercado local, ya que los cortes más baratos, como el asado o la carnaza, no tienen demanda en el exterior. Sin embargo, en los hechos

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