Mientras la banca privada se achica, la pública sigue creciendo

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16deSeptiembrede2002a las08:22

Mientras la banca privada se achica, la pública mantiene su posición e, incluso, crece. Los bancos Nación, Provincia de Buenos Aires y Ciudad negaron que llevara adelante un programa de retiros voluntarios o de fusión de sucursales.

Por el contrario, el Nación informó que “en lo que va del año se abrieron ocho sucursales”, aunque comenzó a estudiarse “un rediseño del perfil del banco y empezó un ajuste en los gastos operativos básicos: horas extras, papelería, electricidad, telefonía, acceso a Internet, entre otros”.

La entidad tiene 16.500 empleados, que en parte fueron redistribuidos, “pero ni se tomó nuevo personal ni se echó”, sostuvo una fuente.

El Provincia consignó que “no hubo cierre de sucursales”, aunque detalló que “se cerraron centros de atención en locales alquilados para pagar a los jubilados porque el Gobierno nacional no aportaba lo necesario para su mantenimiento”.

La dotación del banco sí se redujo. “Bajó en cerca de 1000 personas en los últimos dos años, pero por una cuestión meramente vegetativa, mientras que el ingreso se restringió. En estos momentos se está en los 12.100 empleados”, consignó una fuente.

El Ciudad tampoco cerró sucursales. Por el contrario, y al igual que el Banco Nación, abrió algunos centros de atención en los primeros nueves meses del año.

“La banca pública tiene que desenvolverse con las mismas reglas que la privada en cuanto a patrimonio, liquidez y pautas de eficiencia”, sostuvo Amadeo Vázquez, ex CEO del Banco Río y director independiente de bancos y empresas.

“Sin reestructuración política y técnica de la banca pública –agrega–, el actual sobredimensionamiento generará una selección negativa a expensas de la eficiencia, derivándose en una estatización indirecta del mercado. La banca pública debe redefinir su rol y adquirir un principio de subsidiariedad frente a la acción de la banca privada, como una banca «de segundo piso».”

Para el analista Miguel Angel Arrigoni, de la consultora Deloitte & Touche, sin embargo, “se ha hablado mucho de sobredimensionamiento, pero es lo contrario. En los últimos años se observan dos sistemas: el bancario y el informal de mutuales, sociedades y mesas de dinero, que lleva a la marginalidad financiera”.

“El sistema formal en algún momento va a resurgir. El achique actual se da en previsión de cuándo ocurrirá ese resurgimiento, que no será hasta que no haya un gobierno confiable y decente –afirmó–. Mientras tanto, el mercado se segmentará entre los que apuesten a posicionarse, sin reducirse, y los que necesariamente deberán achicarse.”

En estos momentos la banca pública está bajo la atenta mirada del Fondo Monetario Internacional, e incluso el ministro Roberto Lavagna ha manifestado su intención de reestructurar el sector, permitiendo la incorporación de capital privado en el Banco de la Nación (BNA), y hasta el gobernador bonaerense, Felipe Solá, apoyaría similar idea para el Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro).

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