El campo ante otro golpe impositivo

19deSeptiembrede2002a las16:45

COSTOS DEL 2001 Y VENTAS DEL 2002

La tremenda convulsión que ocasionó a la actividad productiva los sucesos ocurridos desde el 20 de Diciembre, además de las consecuencias jurídico-económico-financieras que todos conocemos, las cifras de los balances sufrieron una profunda distorsión que llevará, en la mayoría de los casos a mostrar resultados para nada acordes con la realidad.

Tanto el comercio, como la industria han visto modificar en los últimos meses sus costos operativos, así como sus valores nominales de venta, sobre todo en aquellos productos ligados al Dólar.

En el caso del campo, por la extensión de sus ciclos productivos, esa distorsión es aún más notable. Un productor de Soja que compró sus insumos con paridades 1 á 1, hoy está facturando con un Dólar neto de aproximadamente 2,7 / 2,8 x 1.

Las utilidades ficticias se producirán, aunque el productor no efectúe ventas dentro del ejercicio, la forma en que el Impuesto a las Ganancias dispone que se valúen las existencias en el balance impositivo, en el caso de la agricultura, para granos y frutas, a los valores de cotización al cierre de ejercicio, lo que aún es más grave, porque nadie asegura que ese valor subsista en el momento de la venta definitiva.

Semejante diferencia nominal, está generando enormes ganancias ficticias en los balances, que no son reales.

En algunas explotaciones que hubieran tenido quebrantos, incluso, es posible que esta anomalía los anule hasta extremos que en lugar de pérdida, los cuadros de resultados muestren utilidades.

GANANCIAS : UN GRAVAMEN CONFISCATORIO

Como su nombre lo indica, el 'Impuesto a las Ganancias' es una contribución que el ciudadano debe aportar al Estado en función de sus balances impositivos, en los casos que el contribuyente obtiene un monto neto imponible.

Con la actual legislación, las ganancias nominales que hemos comentado en el párrafo anterior estarían gravadas con este Impuesto,
Las altísimas alícuotas que son crecientes en función de los montos, en las circunstancias que atravesamos, al no calcularse sobre utilidades reales, se convierte directamente en un impuesto confiscatorio, que se detrae del patrimonio del contribuyente, situación a todas luces reñida con los principios de equidad y el ordenamiento jurídico de fondo.

URGE REIMPLANTAR LOS AJUSTES POR INFLACIÓN

La sanción de la legislación que impuso la Convertibilidad derivó a que los efectos inflacionarios quedaran al margen de los resultados impositivos.
El Art. 39 de Ley 24.073 es el responsable que los balances impositivos no se ajusten por inflación.

Derogada la Ley 23.928 de Convertibilidad, las autoridades de la materia debieron tomar las providencias para evitar la tremenda injusticia de gravar ganancias nominales.

Nada de eso se hizo hasta el presente, por el contrario, la Ley de Emergencia Pública rápidamente dispuso que los quebrantos impositivos ocasionados por la devaluación que provocó la salida de la convertibilidad sean computados a razón de un 20 % de la pérdida por año, pero no dispuso nada en cuanto a las utilidades.

En una nota que la Bolsa de Comercio de Rosario le cursó al Administrador de la AFIP días pasados, le señala que ' los efectos de la inflación se han convertido en un problema que requiere de parte del Estado una solución integral y definitiva ', a lo que nosotros agregaríamos, urgente.

Un camino para alcanzarla podría ser derogar el Art. 39° de la L. 24073, lo que pe

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