En Tucumán se perderá más de un 40% del trigo por la larga sequía

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03deOctubrede2002a las08:23

Expectativas frustradas.

La falta de lluvias en la última etapa del invierno y en el inicio de la primavera fue fatal para el trigo que se sembró en la provincia. Aunque el período que va entre la siembra del grano (a partir de mayo) y la cosecha (desde ahora) suele ser escaso de agua, los productores no esperaban que este fenómeno se transformara en una verdadera seca.

Tentados por los buenos precios del inicio de la campaña, y por tratarse de un producto exportable, los agricultores tucumanos volvieron a apostar este año al trigo, y extendieron el área sembrada con este grano a zonas habitualmente desfavorables para el cultivo. Así, en la presente campaña se sembraron unas 100.000 hectáreas con trigo, similar al año pasado. Pero los resultados serán diferentes.

El presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Roberto Martínez Zavalía, estimó que los rindes del trigo caerán más de un 40% en promedio debido al déficit hídrico en los suelos. “En las zonas buenas, donde siempre hay una acumulación de agua en el terreno, la pérdida sería de un 20%, pero en las malas llegará a un 40%”, estimó.

Para este año, los productores estimaban obtener una cosecha total en la provincia de unas 180.000 toneladas de trigo (200.000 toneladas el año pasado), si se lograba un rendimiento promedio de 1.800 kilos por hectárea. Pero, según Martínez Zavalía, apenas se trillarían unas 100.000 toneladas del grano.

El consultor agropecuario Oscar Ricci señaló a LA GACETA que ya se están levantado los primeros lotes con trigo. Sostuvo que una lluvia a partir de ahora sólo beneficiaría a los campos sembrados tarde, en junio, o a los granos de ciclo largo. “Para el resto, una lluvia ahora podría ser perjudicial, porque se trata de trigos que ya están terminados”, agregó. Explicó que las precipitaciones podrían activar “macollos” que están inactivos e incluso hacer caer granos, con lo cual se perdería aún más rendimientos.

Zonas desfavorables

Ricci opinó que en Tucumán se sembró más trigo de lo habitual, al igual que ocurrió el año pasado. “Se extendió el cultivo hacia zonas desfavorables, en áreas que no son aptas para el trigo. En definitiva, la sequía de agosto y setiembre fue mortal para los rindes, especialmente en las zonas no aptas”, recalcó.

Martínez Zavalía negó que la siembra de trigo en Tucumán esté librada al azar. “Puede ser una especie de timba en las áreas desfavorables, pero no en las zonas buenas”, apuntó. “No hay que olvidar que el trigo es un cultivo de bajo costo. A través de la tecnología disponible y con la siembra directa, se puede obtener una buena cosecha sin mucho gasto. Aunque también hay que señalar que tampoco se obtiene una gran rentabilidad con el trigo”, remarcó el titular de la Sociedad Rural.

Un costo extra

Este año los productores de trigo de la provincia tuvieron que combatir un ataque tardío de una plaga denominada “pulgón de la espiga”, que requirió un mayor uso de agroquímicos e insecticidas. “La caída de los rendimientos por la sequía es un hecho; y, para colmo, hubo un incremento de costos de último momento, con la aparición de esta plaga”, dijo a LA GACETA un agricultor tucumano.

Se esperaban 180.000 toneladas, pero apenas se cosecharían 100.000.

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