Las perspectivas del proteccionismo agrícola

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24deOctubrede2002a las08:13

Los gobiernos de los países industriales defienden sistemáticamente la vigencia del libre comercio internacional, considerando que promueve la mejor localización de recursos productivos. La liberalización del mercado mundial comenzó a negociarse luego de la Segunda Guerra, primero en el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, según su sigla en inglés) y actualmente en la Organización Mundial de Comercio (OMC). A lo largo de décadas los países participantes en ambas organizaciones acordaron una sostenida reducción de aranceles y otros tipos de barreras aduaneras. Al mismo tiempo que establecieron restricciones para regímenes de promoción, considerando que otorgan ventajas diferenciales para los países que los aplican, frente al resto.

No obstante, en el curso de las negociaciones, los países más ricos utilizaron su mayor capacidad de negociación para lograr que el GATT primero y la OMC después, aceptaran regímenes de protección comercial y de promoción productiva que afectan a los de menor desarrollo. En esta categoría se encuentran, en primer lugar, los sistemas de cuotas y tarifas diferenciales para las exportaciones de textiles provenientes de la periferia y la promoción de la producción agropecuaria y el proteccionismo agrícola de la Unión Europea, los Estados Unidos y Japón.

En la última ronda de negociaciones de la OMC, desarrollada en la ciudad de Doha, se acordó una progresiva reducción del proteccionismo agrícola y un cambio de reglas en la promoción europea que beneficiaría a los países exportadores de la periferia. Pero los avances en ese sentido fueron escasos y, más aún, Estados Unidos dio un paso atrás con la aprobación de una legislación de ayuda a sus agricultores.

Medidas como las que se comentan reducen la capacidad de exportación de los países de menor desarrollo en forma significativa. Fuentes oficiales estiman que, en ausencia de tales disposiciones, las exportaciones agropecuarias argentinas podrían duplicarse.

En la reunión del grupo Cairns, que se desarrolla en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, el representante comercial de los EE.UU. hizo un anuncio que podría indicar un cambio de tendencia en este tema. Robert Zoellick sostuvo, efectivamente, que su país considera necesario bajar los subsidios y el proteccionismo agrícola y que, en consecuencia, propondrá a la OMC que reduzca los montos de promoción admitidos para los países industrializados. También planteó que los EE.UU. bajarían los aranceles agrícolas del 12% actual al 5% y consideró que los aranceles agrícolas promedio del mundo deberían experimentar una fuerte reducción.

Las posiciones del funcionario estadounidense estarían destinadas a evitar un mayor enfrentamiento con los miembros del grupo Cairns. Estos anunciaron, precisamente, que, en la medida que los países industriales no retrotraigan sus medidas de protección y promoción, no negociarían en la OMC temas prioritarios en la agenda comercial de los EE.UU., como la liberalización del comercio de servicios, de las inversiones externas y de las compras gubernamentales.

La resistencia de los países latinoamericanos a las políticas agrícolas de los Estados Unidos, constituyen, en particular, un fuerte obstáculo para el avance de las negociaciones para el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un proyecto comercial y estratégico prioritario para el país del Norte.

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