Con el ojo en el bife

28deOctubrede2002a las08:15

Como si ésto no fuera suficiente, también se dió un pasito adelante en las negociaciones con los Estados Unidos (junto con Canadá, es uno de los mercados fuertes que falta), a partir de las gestiones del vicecanciller Martín Redrado en Washington. Todo indica que ambos reabrirían sus puertas en el 2003. Un año que, sin dudas, viene con premio, merecido por cierto, tras más de ocho meses sin focos.

Las cifras del negocio también siguen sumando dígitos. En lo que va del año, ya se exportó unas 180.000 toneladas por 338 millones de dólares, entre carnes frescas, cortes Hilton y carnes procesadas, con destino a la Unión Europea, Israel, Bulgaria, Hong Kong, Noruega, Suiza, Argelia, Egipto, Marruecos, Brasil, Perú, Panamá, Arabia Saudita, Vietnam, Irlanda, Albania, Nigeria y Omán, entre otros destinos. En el 2001, a raíz de la aftosa, las ventas internacionales fueron ínfimas. Sin focos en las pampas desde enero pasado, la Unión Europea (UE) fue el primer mercado en destrabarse en febrero de este año.

Estas buenas nuevas que vienen a des contracturar el negocio de la carne, es sólo un capítulo de lo que está ocurriendo en el complejo agroalimentario argentino. El sector, sumando todos los rubros, hace ingresar divisas al país por 14.500 millones de dólares anuales en concepto de exportaciones, según datos del INDEC. Inclusive con productos "inesperados" que van desde hortalizas hasta corderos patagónicos, casos que Clarín Rural ha reflejado en ediciones anteriores.

La reapertura de Chile fue comunicada al Senasa por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Chile, cumplidos dos meses desde que ese organismo enviara una misión técnica a la Argentina que certificó el avance en el control de la aftosa. Antes del cierre, los frigoríficos locales colocaban en el país trasandino 40.000 toneladas anuales, por unos 70 millones de dólares. Según datos del Senasa, en el '97 se llegó a exportar el doble, unos 141 millones.

Para recuperar el mercado chileno, la Argentina deberá salir a competir con Brasil, Uruguay y Paraguay, que supieron aprovechar bien la crisis local de la aftosa. Pero las pampas corren con dos a favor: una carne de mejor calidad y la competitividad que ganó con la devaluación. Por otro lado, el sí de Chile puede generar un efecto espejo sobre otros países que todavía no levantaron sus prohibiciones contra la carne local, dado que el SAG es considerado uno de los servicios sanitarios más exigentes del mundo.

El mercado de Chile es el tercero en importancia para las exportaciones argentinas, después de la UE que demanda la cuota Hilton y Estados Unidos con su "cuota americana". También es un mercado complementario (al igual que Rusia) de las exportaciones con destino a la UE y mercados similares, al pedir a la industria local especialmente cortes del cuarto delantero (de menor calidad y precio). Algo que le permite a los frigoríficos la posibilidad de optimizar sus exportaciones. Ahora, la industria local está a la espera de la habilitación de frigoríficos hacia ese destino. Fuentes del SAG señalaron que la normalización de los envíos a Chile "sólo podría producirse hacia fines de año o comienzos de 2003".

Por su parte, Rusia, uno de los mayores importadores de carne del mundo, anunció el miércoles que volverá a permitir el ingreso de carne argentina tras 19 meses de veda. Rusia importa unas 387.000 toneladas de carne vacuna, por más de 400 millones de dólares al año. Pero hay un palo en la rueda: allí venden las principales potencias ganaderas del mundo (EE.UU., la UE y Australia). Por el momento, la meta de la industria local es que los envíos vayan trepando de a poco: para 2003 aspiran a unas 7.000 toneladas (de 5 a 7 millones de

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