El aumento de tarifas será cercano al 20 por ciento

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28deOctubrede2002a las08:17

Una decisión impuesta también para el Fondo

El Gobierno iniciará esta semana una nueva ronda de negociación con el FMI, en la que concederá un aumento de tarifas mayor que el previsto inicialmente por el ministro de Economía, Roberto Lavagna, para destrabar la firma del acuerdo.

El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, partió anoche a Washington para sentarse nuevamente a discutir con los funcionarios del FMI los términos de la carta de intención sobre los que persisten diferencias. La distancia entre la postura del Gobierno y la del FMI, sin embargo, se ha acortado abruptamente en la última semana, como consecuencia de la presión del gobierno de los Estados Unidos para que la Argentina y el Fondo encuentren finalmente una salida a la farragosa negociación.

Es decir, existe en Washington la decisión política de cerrar el acuerdo pero, para hacerlo, el Gobierno deberá ceder algunos puntos claves que Lavagna rechazaba hasta el momento.

La principal concesión de Economía será el aumento de las tarifas de los servicios públicos, un tema sensible especialmente para los representantes de los países europeos en el directorio del Fondo, quienes venían sosteniendo la actitud más dura hacia la Argentina. De acuerdo con el esquema que se discutirá a partir de hoy para encontrar un punto intermedio entre la suba de 10% que aceptaba Lavagna y la de 20% a 30% que reclamaba el Fondo, se establecería un calendario de aumentos graduales, que partirá de un piso de 10% en los próximos 30 a 40 días. A partir de enero comenzaría a regir un cronograma de subas en porcentajes menores.

Altas fuentes de Economía explicaron a INFOBAE que el objetivo de ese gradualismo es evitar que el incremento de las tarifas tenga un fuerte impacto en la inflación. De hecho, en noviembre, por primera vez en el año, no habrá efecto arrastre de inflación, dado que se prevé una suba de precios inferior a 1 por ciento.

Gesto

La medida es, además, un gesto hacia los países europeos que, según un estrecho colaborador de Lavagna involucrado directamente en la negociación, han comenzado a flexibilizar su posición. “Los europeos tenían una línea extremadamente dura, pero a lo largo de toda la última semana se han logrado avances muy importantes y empiezan a ablandarse”, aseguró el funcionario a este diario.

También se alcanzaría un punto de consenso respecto del nivel de superávit fiscal para el próximo año, mientras que el FMI accedería a financiar con recursos frescos, propios o del Banco Mundial y el BID, el plan de rescate de las cuasi monedas provinciales.

En cuanto a los controles de cambio, se flexibilizarían las restricciones para el pago de intereses de deuda externa de las empresas, mientras que los exportadores podrían volver a liquidar divisas por más de u$s200.000 en cuentas en bancos comerciales (a partir de ese monto, rige hoy la obligación de liquidar en cuentas del Banco Central). Persiste la discusión, en cambio, respecto de la liberación de las condiciones para giros al exterior en concepto de pagos de capital de deuda y también para utilidades y dividendos.

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